DESDE LA CORTE
Con la verdad por... detrás
ME HABÍA prometido a mí mismo no hablar más del tamayazo y el festival de desatinos políticos de Madrid. Pero hay que hacer una excepción, porque resulta que este vodevil cumplirá mañana 40 días, con sus 40 noches: una enloquecida cuarentena. Y los cumplirá como si no hubiera pasado nada: al Fiscal General se le terminan las disculpas procesales para no permitir que Anticorrupción investigue la cada día más improbable trama. Y ayer mismo, la izquierda y el tránsfuga rizaron el rizo: se abstuvieron como forma de votar «sí», lo cual ya es original; y dijeron «sí» a una comisión de investigación que querían votar «no», lo cual es algo realmente meritorio, que debe figurar en los anales de la coherencia parlamentaria. No son menos notables la relación de personalidades que serán llamadas a declarar, las luces que pueden aportar y el calendario de trabajo. Sobre lo primero, prescindan ustedes de cualquier emoción: son los ciudadanos que el Partido Popular ha querido; ninguno de los que han estado en los periódicos durante la cuarentena. Tendrán su hora de gloria, al mismo tiempo que los contribuyentes tendremos nuestra hora de fiasco. Sobre las luces que pueden aportar, confiemos en la sinceridad de sus palabras, puesto que no se verá un papel, ni un dato de Hacienda, ni un documento oficial. Nada de nada. Los comisionados, por iniciativa del PP, o confían ciegamente en la memoria de los llamados, o han hecho un voto de ecología, y no quieren contribuir al deterioro de los bosques con el acarreo de papeles, aunque sean reciclados. Y, por último, es digno de elogio el calendario que se ha marcado: seis días; seis sesiones. Ni una más. Una ya se consumió ayer mismo. Para tratar «el mayor golpe a la democracia después de Tejero», los proponentes son francamente austeros. Hacen un admirable ejercicio de economía de fechas: 40 días de escándalo, seis días para descifrarlo. Es algo que este contribuyente quiere agradecer y aplaudir, porque el cobro de dietas de sus señorías no se prolongará de forma indefinida. Y la última reunión, el día 31 de julio. Encontrar la verdad es importante, pero no parece tanto como respetar las vacaciones de agosto. Con todos estos antecedentes, se abre la mesa de apuestas. ¿Sabremos dentro de unos días quién ha montado la trama? ¿Aparecerán finalmennte los corruptores? ¿Se quedará todo en un lío interno del PSOE, como insisten los responsables del Partido Popular? No se emocionen ustedes demasiado. Todavía caben otras posibilidades: una, que la Comisión no llegue a ninguna conclusión. Y otra, que acaben tirándose los trastos a la cabeza antes de la segunda reunión. Serán capaces de cualquier cosa a medida que se aproximen a la verdad. Y es que, si llevan 40 días huyendo de esa verdad, ¿por qué ahora se van a enfrentar a ella?