Diario de León
Publicado por
FEDERICO ABASCAL
León

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DESDE que estalló el escándalo de los dos tránsfugas socialistas en la Asamblea de Madrid, el PSOE ha procurado transmitir una imagen interna de abatimiento solidario. Las distintas familias, corrientes y tendencias del partido se venían mostrando amodorradamente conformes con la actitud de Rodríguez Zapatero ante la crisis, a la espera de que el victimismo del atribulado Simancas y las denuncias de una supuesta y verosímil trama de intereses inmobiliarios que habría abducido a los dos diputados traidores diesen sus frutos. La improbabilidad de que esa estrategia rinda beneficios políticos y la salida a escena de Cristina Alberdi, ex ministra de Asuntos Sociales en el último gobierno de Felipe González, habría modificado la situación y señalado a Rodríguez Zapatero como responsable más o menos directo del infortunio. Bien es verdad que la señora Alberdi habla en su propio nombre, sin implicar en sus declaraciones a ningún sector concreto del PSOE, pero su «tournée» por varios medios de comunicación, calificando de «fracaso» la actitud del líder socialista en el problema de la Asamblea de Madrid, tras haber afirmado que en este asunto su partido «ha hecho el ridículo», denunciando una trama, según ella, inexistente, ha producido cierta conmoción en las filas socialistas. Se da, por un lado, la coincidencia de que Cristina Alberdi es hermana de Inés Alberdi, segundo nombre en la lista de Simancas, el frustrado aspirante a la presidencia de la autonomía de Madrid, y, por otro, de que Cristina es persona nada distante de Felipe González, todo lo cual habría encendido ciertas fabulaciones políticas en el PSOE. Y aunque nadie, en este partido, haya propuesto el mutis de Simancas, que nada solucionaría, excepto el problema de alguna dimisión pendiente, aplazada por ahora hasta el fin de las investigaciones sobre la presunta trama, si es que ese fin llega algún día, en los márgenes socialistas sí se habrían realizado algunas maniobras para que Inés Alberdi sustituyese a Simancas, pues los dos tránsfugas parecen haber sugerido que en ese caso devolverían sus actas y se harían innecesarias unas nuevas elecciones. Todo esto, sin embargo, pertenece al rumor, no generado precisamente dentro del PSOE. Y como la discrepancia no debilita el cariño fraternal, Inés Alberdi se ha despegado ostensiblemente de las críticas de su hermana a la dirección del partido, elogiando incluso a su jefe de filas. Pero en el partido socialista zumban moscas tras muchas orejas.

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