Diario de León
Publicado por
JOSÉ CAVERO
León

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LAS MIRADAS de buena parte de la población española, en este mes caracterizado por altísimas temperaturas y pavorosos incendios forestales han estado siguiendo, como si se tratara de un partido de tenis, los asuntos municipales y autonómicos de Marbella y de Madrid, expuestos en una moción de censura y en una comisión de investigación, respectivamente. Hay un número considerable de coincidencias y casualidades en ambos casos, y no es menor la circunstancia de que los partidos políticos hayan dado muestra de considerable ineficacia en los dos escenarios, hasta el punto, también en ambos lugares, de sugerir o reclamar que se proceda a repetir las elecciones del 25 de mayo, que dieron lugar a las soluciones que se demostraron inaceptables para los propios partidos y sus dirigentes. Y ya que los partidos no son capaces de resolver los problemas suscitados entre los dirigentes de los partidos, que vuelvan a decidir los ciudadanos, vienen a decirnos esos incompetentes y tornadizos e inconstantes políticos a quienes votamos. En la Comunidad de Madrid todo permite suponer que se avanza en la tesis ya sugerida desde el primer momento de repetición de comicios, y una vez apurados algunos tiempos muertos producidos, primero, por la no-investidura de Rafael Simancas, y seguidamente, por no haberse obtenido datos precisos que permitan confirmar la existencia de una trama organizada cuyo propósito decidido fuera impedir que gobernaran socialistas con Izquierda Unida. Cosa distinta es que, en efecto, ese ha sido el resultado al que condujeron las fugas de Tamayo y Sáez, convertidos en llaves maestras y votos determinantes de todo lo que viene ocurriendo en la asamblea madrileña, una situación inaceptable para cualquiera. Que dos fugados de un partido, por la razón que fuese, determinen sin remedio todo cuanto pueda suceder en una comunidad de cinco millones y medio de habitantes es una situación que cabe esperar que no pueda repetirse jamás, tras la experiencia madrileña de este último trimestre. La fórmula de no adscritos, y no la del grupo mixto, parece mucho más adecuada, junto con el pacto antitransfuguismo, tan grato a las direcciones de los partidos, que a cualquier costa y por cualquier procedimiento intentan evitar que se discutan o burlen los acuerdos adoptados en la dirección. Se avanza la fecha del 26 de octubre como la más probable para repetir las elecciones, y se da por hecho que Esperanza Aguirre pudiera alzarse, esta vez, con la victoria «por goleada». Está por ver, lógicamente. También pudiera suceder que los ciudadanos dieran una segunda oportunidad a un gobierno de izquierdas, esta vez sin tránsfugas y sin el abuso precio de una Izquierda Unida que pudo haberse pasado de ambiciosa a la hora de reclamar competencias a cambio de su apoyo a la formación de un gobierno de presidencia socialista. Pero será una buena ocasión para revisar en profundidad las listas de candidatos, y para detenerse a considerar si el propio Rafael Simancas es la persona más adecuada e idónea.

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