EL RINCÓN
Reducir gastos
NOS DICEN que hay mil millones de seres humanos que sobreviven con el equivalente a un euro al día, pero no nos dicen por cuántos días. Los sueños de redenciones sociales colectivas no se han cumplido aún. Siguen siendo utópicos, como lo son todos los afanes humanos antes de ser reales, y por lo tanto hay que seguir soñando, nerudianamente, con un vapor oceánico de sopa y una gran panoplia de cucharas. Si nos comparamos -y las comparaciones son siempre hermosas para una de las partes comparadas-, los españoles salimos muy bien parados. No podemos decir que estamos mejor que queremos, pero sí mejor de lo que podemos, ya que batimos la plusmarca de endeudamiento familiar. Los préstamos a corto plazo son nuestro fuerte, seguidos desde muy cerca por los préstamos a largo plazo. Con el truco de la bajada de los tipos de interés nos tendemos nuestras propias trampas. Nos olvidamos de que el salario mínimo español es el segundo más bajo de la UE y afecta a unas 800.000 personas, que no son pocas. En sus hogares no se puede aplicar la receta más común , que no es otra que la de recortar gastos en alimentos porque no tienen ni para tijeras. Por otra parte, nada más triste que quitarse la comida de la boca para proveer a otros gastos, aunque sea para comprarse un móvil, que anda cerca de ella. Lo primero es lo primero y con las cosas de comer no se juega. Hay otra solución para disminuir gastos en el hogar: disminuir el número de sus habitantes. Tengo la sospecha de que la ha puesto en práctica mucha gente este verano que murió ayer. Los ingresos en los geriátricos aumentaron sobre un veinte por ciento. Hay que tener en cuenta que uno de cada cuatro españoles que vive sumido en la pobreza es mayor de 65 años, lo que significa que cerca de un millón de compatriotas depende de personas más jóvenes. Lo peor es verse obligados a respetar a sus menores. A los ancianos más díscolos se les suele abandonar en las gasolineras para reducir gastos, pero sólo cuando su pensión es muy reducida.