LA VELETA
Escándalos e ineficacias
PARECEN días de golpes de pecho y de reconocimiento de errores. El caso de las dos muchachas asesinadas en Málaga por un británico de doble vida y con severos y preocupantes antecedentes está siendo piedra de escándalo por distintas razones. Escandaliza a cualquiera, en efecto, que un juez, un fiscal y un jurado pudieran haber condenado a quince años de prisión a Dolores Vázquez y que esta mujer, señalada por todos como asesina peligrosísima, se viera privada de libertad durante casi año y medio. Escandaliza que no se adoptara la menor precaución o prevención ante el propio asesino confeso, Tony King, de quien la Interpol y Scotland Yard ya informaron en 1998 a las autoridades españolas, de que era «peligroso para las mujeres». Escandaliza que policías y guardias civiles hayan manifestado una evidente incompetencia por apuntarse el tanto, y parece que incluso por ocultarse datos un cuerpo policial al otro. Ha escandalizado que un periodista que también es abogado se valiera de esta segunda condición para tener acceso al probable criminal y para conversar con él durante un par de horas, con el propósito de publicar la entrevista. ¿Cuántas veces un periodista se ha valido de trucos y procedimientos «!no santos» para conseguir una exclusiva periodística? También se han producido algunos golpes de pecho por cuanto ha podido sufrir una condenada inocente. Sostiene el Consejo del poder Judicial que en el caso de Dolores Vázquez no hay error judicial, por cuanto una instancia superior a la que la juzgó y condenó había ordenado que se repitiera el proceso. Hay error de los investigadores, del fiscal acusador, del juez que aceptó el veredicto del jurado, y por supuesto, del jurado, que parecía predispuesto por la opinión pública a aceptar el papel de mala que se atribuyó a la antigua amiga de la madre de la víctima. Los periodistas y los medios informativos estuvieron a la altura de todas esas circunstancias, y hasta, sin duda, espolearon ese morbo que suscitaba el caso. Pero sólo son una parte de todo un proceso erróneo con fatídicos resultados. ¿Quién o qué podrá compensar a la condenada Vázquez por tantos años de padecimiento personal?