EL PAISANAJE
Quedamos el fin de semana
ASEGURAN los historiadores que ya en tiempos de la Roma clásica los políticos no tomaban ninguna decisión importante sin consultar antes al adivino de cabecera, como ahora se hace con las encuestas, a raíz de lo cual el calendario quedaba dividido en días fastos y nefastos. Unas veces acertaban y otras no, más o menos al cincuenta por ciento, cuando elegían, por ejemplo, la fecha para declarar una guerra civil, que inevitablemente tenían que perder unos para que pudiera ganar la otra mitad. En esto los tiempos han cambiado poco desde los augures romanos hasta las estadísticas del CIS. El fin de semana que viene, sin embargo, no hay margen de error y ningún político debería arriesgarse a salir de casa con el pie izquierdo, los del PP, o con el derecho, los del PSOE. Hay precauciones que no cuesta nada tomar por si acaso: el sábado se presenta en Euskadi el «plan Ibarretxe» y el domingo hay elecciones de repesca en Madrid. En el norte unos quieren transfugarse del Estado, vía Hendaya, y en la capital del reino tratan de olvidar la fuga del tránsfuga Tamayo, el del último plan de la vivienda. Según la famosa ley de Murphy, todo lo que puede salir mal empeora, de modo que a un país sólo le salen goteras, por ejemplo, la tarde antes de que empiece a llover. O la ley de Peter, aquella de que todo profesional asciende hasta estancarse, incluso en política, «cuando llega a su máximo nivel de incompetencia». O la teoría del premio Nobel de economía, mister Galbraith, según la cual es arriesgado presuponerle a cualquier patán que llegue a presidente de la General Motors las virtudes inherentes al cargo. Con la que va a caer el próximo fin de semana un augur a la vieja usanza analizaría ambas cuestiones, la vasca y la catalana, bien interpretando el vuelo bajo de Arzallus, pájaro de mal agüero, o bien diseccionando en vivo los hígados socialistas del tal Tamayo por el método babilonio para ver si, a su vez, tenía la cartera a la derecha o a la izquierda del corazón. A lo mejor así los españoles nos hacíamos una idea de lo que se puede esperar de aquí al lunes, porque lo que pase más allá es un arcano. Como el Pacto de Toledo para las pensiones.