Diario de León
Publicado por
JAVIER TOMÉ
León

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ESCRIBIÓ el lúcido Juan Benet que todo español, por el mero hecho de serlo, tiene derecho al fracaso. Pobre consuelo para ese huérfano del destino que es Rafael Simancas, defenestrado del sillón principal de la comunidad de Madrid por aquel traicionero «tamayazo» que ha procurado al conjunto de políticos afincados en la capital de España, y más que merecidamente, peor reputación que un ladrón de tumbas. Resulta evidente que a nuestro paisano Zapatero, puro como un galeote de la virtud, le ha hecho mucho daño semejante convivencia de envilecimientos y la subsiguiente opereta guiñolesca saldada en las urnas con el triunfo de Esperancita Aguirre y su Partido Popular. Los más críticos a la gestión dada por el PSOE a la crisis aseguran que a la política hay que llegar llorados, porque siempre pueden surgir, como fue el caso, personajillos de tres al cuarto que andan por la vida a tres redobles y un repique -o en otras palabras, sin un duro-, capaces de dejarse seducir y hasta corromper por los cantos de sirena de los especuladores que planean igual que buitres ansiosos sobre los suelos recalificables. En fin, puesto que nada educa tanto como equivocarse mucho, me atrevería a recomendar a los mandamases socialistas, de cara a las generales del próximo mes de marzo, que incluyan en su programa electoral el lema con que se presentó el actor Clint Eastwood a las elecciones a la alcaldía celebradas en Carmel, su pueblo natal. Era nada menos que «Ley y helados» para todos los contribuyentes. Así, dejando las cosas claras desde un principio, nos evitaríamos pendencias tan grotescas como las vividas en Madrid y tener que volver a comernos, en forma de nuevas y teledirigidas elecciones que huelen a chamusquina, el putrefacto guiso cocinado por Tamayo y su compinche Sáez. 1397124194

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