TRIBUNA
La boda
¿QUEDA algo por decir?... Ya verán como sí. ¿No se puede adelantar un poco más la fecha de la boda? Iba para junio y parece que es en mayo. A mí, particularmente, la boda de estos mozos, me tiene sin cuidado. Lo digo sin acritud. Para bien ó para mal de algunos. Particularmente, no soy monárquico ni dejo de serlo. Soy como muchísimos españoles -incluso republicanos de toda la vida-, de ese sistema...que funcione. Y no me parece, que a nivel de representación del Estado, la Monarquía actual, funcione peor que la jefatura del estado de determinados países, ó la presidencia -llámenla ustedes como quieran-, en aquellos estados donde existe un primer ministro y sus correspondientes ministros. De hecho, las monarquías de Holanda, Bélgica, Suecia..., parece que «no aportan» las corrupciones de determinados estados republicanos. Muchos, que no son monárquicos, soportan -y muy bien-, el reinado de don Juan Carlos. Muchos comunistas y socialistas «de toda la vida» -actores importantes de la Transición-, que con su actitud y con su voto propiciaron que llevemos 25 años de Constitución, lo hicieron en su día -casi porque no había más remedio-, y hoy, no les duelen prendas en reconocer que fue un acierto. Es decir, don Juan Carlos, fue un acierto. Y como tal lo aceptan y respetan -que no quiere decir que sean monárquicos-. Hasta ahí, todos -o casi todos- de acuerdo. ¿Se imaginan un presidente de la República Española que fuese del PP en la etapa de Gobierno del PSOE? ¿Se imaginan un presidente de la República Española actual que fuese del PSOE? A eso súmenle -actualmente-, la agresividad del señor Aznar y de los nacionalistas, y esto, no habría quien lo aguantase. Al menos, tenemos la gran suerte de tener un Rey que no añade crispación, convive con todos, tiene un talante apacible y da una excelente imagen. Súmenle que es un «inmejorable embajador» -reconocido fuera de nuestras fronteras-, además de persona estable y apartado de las «luchas intestinas partidistas». Todo ello, sin olvidar impagables servicios. Debo de añadir, además, que no resulta -ni mucho menos-, más caro que un presidente de república. Y es, como decía anteriormente, menos corrupto, más amable, más aceptado, no perteneciente a ningún partido... Pues bien, mientras esto sea así, me sirve, y creo que también a muchos. Yo diría a muchísimos, ¿por qué plantearse otras historias cuando la estabilidad de la Jefatura del Estado parece indiscutiblemente beneficiosa? Cosa distinta sería -espero y deseo que no suceda-, que su heredero (o el heredero de su heredero), no cumpla correctamente con sus obligaciones. En ese momento, será cuando procedería cuestionar la Monarquía. Es decir: Monarquía sí..., mientras sea útil, y parece que actualmente no admite dudas sobre ello. Pero volvamos a la boda. ¿Se han dado cuenta de la cantidad de pelotilleros por metro cuadrado que hay en este país? ¿Se han dado cuenta la de gilipolleces que se dicen con tal de parecer originales? ¿Y de la especie de censura mediática -¿espontánea?- que soportamos? ¿Cuántas tertulias bobaliconas nos quedan que aguantar hasta el mes de mayo? ¿Si la actual aspirante a princesa de Asturias en vez de periodista fuese enfermera, médica, azafata, cantante, secretaria, dependienta... o sus labores, recibiría este trato ó tratamiento por parte de casi toda la prensa? ¿Cuánto tardarán las cañas en volverse lanzas? Resulta -repito que a mi me da igual- que el ser divorciada es síntoma de modernidad. ¡Casadas a divorciarse todas para ser modernas! Resulta, que desde que es la candidata, la muchacha viste perfecto, es inteligentísima, es guapísima, tiene personalidad, se ha hecho a sí misma, es un modelo a seguir, es discreta, gran profesional, excelente compañera, supereficaz..., en fin, la fabricaron a medida. ¿Se pueden decir más imbecilidades? ¿Dónde estaban sus jefes anteriores que no se dieron cuenta y no la nombraron la número uno de Televisión Española? ¿Es que los que ocupan los puestos jerárquicamente superiores al de doña Letizia son aún más perfectos? ¡Quien lo diría! ¡Lo podrían demostrar! La cuestión es que el Príncipe Felipe se case con quien le dé la ga na -o mejor la realísima gana, que para eso va a ser Rey-, y si la elección resulta nefasta para el futuro de la Monarquía, es decir si la actitud ó aptitud de la candidata resultasen negativos, y su influencia sobre el futuro rey nos dejara en una mala posición a España como país, que se divorcie o se le echa. Así de claro. De la misma manera que cuando un presidente de una república lo hace mal. No se le vuelve a votar... y punto. A un Rey -aunque no se le vota, con uve-, se le bota si sistemáticamente incumple con sus obligaciones. Más claro agua. Ya para terminar, ¿a qué viene ahora discutir sobre el sexo del heredero de la Corona posterior a don Felipe?; ¿Por qué la Constitución no permite discriminar por razón de sexo? Y digo yo: ¿Y por razón de edad?; ¿por qué el primogénito?; ¿y si no da la tall» y el segundo o el tercero de la familia es el más capacitado? En fin, ya que tienen determinados privilegios por ser lo que son, qué más da uno más? Al fin y al cabo, ellos se juegan la continuidad de la Corona. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! Las que se divorcien para ser moderna», que no se olviden de un pequeño detall», también lo tienen que hacer sus padres. ¿Se podrán decir mas tonterías? Ni moderno ni antiguo... ¡Que se case con quien le dé la Real gana -y le acepte-, que con eso también hay que contar! Simplemente normal..