Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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LA CAÍDA de meteoritos ha alarmado a media España. La otra media no experimentó el menor sobresalto porque no los vieron caer. Quienes fueron testigos del ígneo aguacero aseguran que los pedruscos dejaban tras de sí una estela de humo blanco y que en algunos casos llegaban acompañados de un considerable estrépito. Se asustaron muchos, ya que siempre se teme un castigo del cielo, y llamaron a los servicios de urgencia. Los expertos dijeron que se trata de un fenómeno normal, de esos que se ven poquísimas veces, pero existen más conjeturas. Puede que se trate de una venganza de Marte. El robot de la NASA «Spirit», que pesa 170 kilos y tiene seis ruedas, ha ido allí sin permiso de nadie a hacerle el carné de identidad al planeta rojo. Aparcó junto a un cráter de 150 kilómetros de diámetro. Busca vestigios de agua. Sin el agua, sin la hermana agua, «útil y humilde y preciosa y casta», que dijo San Francisco de Asís, no se puede dar la vida. Si el robot la encuentra pueden confirmarse las imaginativas tesis de Bradbury. ¿Por qué es un sueño de la humanidad explorar esos altos parajes?, ¿sospechamos quizá que habrá que huir con lo puesto algún día, cuando destruyamos este planeta azul? El caso es que a sus hipotéticos habitantes no nos los hemos figurado nunca como a seres benignos que podía echarnos una mano, sino como a posibles enemigos. En los tebeos se les pinta como extrañas criaturas verdes, con un ojo único y una mala leche enorme. ¿Han sido ellos los que nos han apedreado en respuesta a la invasión? Sabemos lo que pasa con las invasiones, ya sean en busca de armas de destrucción masiva o de rastros de agua: siempre determinan una respuesta. Según los astrónonomos, el fragmento principal de la roca que se desintegró al entrar en nuestra atmósfera, cayó en un pueblo de Guadalajara. Caprichos de los meteoritos. Las posibilidades de encontrarlo son escasas, ya que se ha debido de romper también en miles de pedazos.

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