Diario de León
Fermín Bocos

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UN RUMOR aclimatado en las páginas más umbrosas de la Red está sacudiendo los cimientos de América. La especie circula ya de boca en boca. En las redacciones de los grandes periódicos se han formado equipos de investigación; las cadenas de televisión han destacado a sus reporteros más agresivos en pos de la noticia y de costa a costa, las estrellas de la radio no hablan de otra cosa. En Washington no se recuerda nada parecido desde los tiempos del Watergate y el «caso Lewinsky». Ni cuando Georges Tenet, el director de la CIA reconoció que la Agencia nunca había dicho que Sadam Hussein constituía una amenaza inminente para la seguridad del mundo se organizó tanta escandalera. Tampoco hubo tanto revuelo cuando Colin Powell, el secretario de Estado reconoció que de haber sabido lo que ahora sabemos -que Sadam no disponía de armas de destrucción masiva- no habría recomendado atacar Irak. Nada, ya digo, es comparable al te rremoto mediático y político que está provocando el rumor. Un rumor ante el que, de momento, la Casa Blanca guarda silencio aunque portavoces oficiosos del Partido Republicano han comentado que en el caso de que el rumor se confirme incidiría de manera muy directa en la reelección de Georges Bush como presidente. Y no es para menos porque, según el rumor, resulta que John F. Kerry, el aspirante a ser el candidato por el Partido Demócrata a la presidencia ... ¡tiene o tuvo una amante!. Esa es la pre-notica que estremece los cimientos de América. El mundo corre un gran peligro. América puede apoyar una guerra como la de Irak en la que han muerto varios miles de personas y otras tantas han resultado mutiladas. Una guerra basada en la falacia de las armas de destrucción masiva que ponían en peligro la seguridad del mundo. Hoy sabemos que era mentira, que lo único cierto son los muertos, los heridos, los desplazados y el odio sembrado por la guerra. Pero tan histórico error no decidirá si Bush puede o no seguir en la Casa Blanca. Será lo otro, la presunta infidelidad matrimonial del ciudadano John F. Kerry, el factor decisivo porque si el rumor secon firma: adiós Kerry ¡Que Dios salve a América! Lo necesitan, más que nunca.

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