EN BLANCO
Enemigo a batir
HAY ESTUDIOS electorales muy detallados sobre los efectos que uno u otro tipo de campañas pueden traer consigo. Explica un profesor que ha efectuado un minucioso estudio de esas campañas, y que lleva en su haber una serie de tres volúmenes relatando conclusiones, que jugar sistemáticamente a la contra puede tener efectos indeseables para quien lleva a cabo tal clase de campaña. El ciudadano no suele dar por bueno el afán por destruir al adversario, sino todo lo contrario. Y ésa parece ser la campaña que han puesto en marcha los populares contra el PSOE y Zapatero: se trata de desacreditar, minusvalorar, incluso valiéndose del chascarrillo fácil y grosero. Un diario ha señalado en qué medida el PP está consiguiendo «calentar» la campaña tratando de ridiculizar a Zapatero como líder. En realidad, lo viene haciendo desde hace un par de meses: Zapatero no tiene condiciones de líder, no tiene programa, no tiene una idea de España. Lo desautorizan sus «barones», condicionan sus programas en cada una de las autonomías, Maragall y Carod le han destrozado cualquier idea de la unidad de España. Este diario mencionado hace una antología de una sola jornada: Rato le llama reiteradamente «Zeta Pe», Arenas dice que «nunca termina de llegar», Elorriaga dice que «su programa es como un yogur que caduca dentro de un mes». Y el desprecio superior a todos esos: sencillamente se ignora su solicitud de un debate con Rajoy. Según el referido experto, esa clase de conductas de un partido hacia su adversario puede ser muy seriamente tenida en cuenta por el elector y castigarla con seguridad. Y tal vez no esté de más señalar lo que pone de manifiesto la encuesta elaborada por el Instituto Noxa: el PP se aleja de la mayoría absoluta por causa del repunte que registra el PSOE, que pudiera lograr 17 diputados más que en las elecciones anteriores.