EL RINCÓN
Nómina de genios
HAY motivos para sospechar que quienes evalúan el coeficiente mental de un alumno o de un candidato a ocupar un puesto en una empresa no tienen una mente muy clara. La inteligencia, que dicen que es la facultad de conocer, se manifiesta de muy diversos modos. Incluso hay gente inteligentísima que no la ha manifestado jamás. Hay personas que tienen un gran talento matemático o musical o poético y son unos panolis terminales. Es perfectamente compatible. Un sociólogo estadounidense, sin duda para demostrar que él no figura en esa clasificación, ha elaborado un ránking de las mentes que más han contribuido al progreso de la Humanidad. En el catálogo de genios se barajan nombres y épocas, como si fuese igual haber nacido en la Grecia clásica o en el Renacimiento, que hace unos años en Biafra. ¿Cómo meter en el mismo ilustre saco a Mozart y a Goethe? Nadie puede asegurar que Newton o Galileo dispusieran de una masa encefálica superior a Dante, ni que Einstein fuera más torpe que Leonardo o Miguel Ángel o Picasso. El que ha ganado el campeonato de los genios es Aristóteles. Nada que oponer, pero el sociólogo yanqui no incluye a Cervantes entre los veinte principales. ¿Cómo se influye más en el progreso de la Humanidad? Velázquez ocupa el número 13 y Goya el 16, pero su aportación no es comparable con la que hicieron Copérnico o Kepler. El sociólogo americano del que hablo publicó hace años un libro en el que pretendía demostrar la superioridad intelectual de los blancos sobre los negros por razones genéticas. Se vendió mucho y es de suponer que la mayoría de los compradores eran blancos. Ahora le han salido 4.000 genios. Al único paisano suyo que juzga eminente es a Edison, pero es confortador que en el inventario no haya políticos, ni futbolistas. De los contemporáneos que con más frecuencia oímos decir que son geniales es de estos últimos. Un pase al hueco o un remate certero influyen lo suyo en el progreso humano.