VUELTA DE TUERCA
ETA, maniatada
SI ETA osara cometer un nuevo crimen, la condena que recaería sobre su indignidad sería también exorbitante, mucho más intensa e indignada que las que se producían cuando los sayones independentistas practicaban su rutina macabra en el pasado. ETA está, en fin, maniatada, no por sus principios morales, que no los tiene, sino por razones evidentemente estratégicas: si osa reincidir en su mortífera obstinación, perderá hasta los últimos residuos del ya bien escaso apoyo social que mantiene. Y, en cambio, si diera con realismo el paso de extinguirse, todos agradeceríamos enormemente que este país pudiera emplear íntegramente sus energías en defenderse del gran enemigo que acaba de golpearnos, y cuya amenaza sigue evidentemente enhiesta, como una maldición.