LA VELETA
No lo aceptan
ESTOS SON que todavía no me puedo creer lo del festival sabatino del Partido Popular en el coso madrileño de Vistalegre. Esta gente tiene la virtud de no defraudar a la afición en materia de sorpresas. Es verdad que yo esperaba un erre que erre, pero no hasta ese punto de celebrar una gran derrota como si se tratara de una victoria. Repito hoy que los socialistas estarán encantados de que sus adversarios todavía no se hayan enterado de lo que les ha sucedido. Es que dicen que aceptan la victoria socialista pero, en realidad, no la aceptan, ya que en caso contrarió no harían ni dirían las cosas que hacen y que dicen. Y el otro capítulo es ese de premiar con los mejores cargos del partido a las personas que más han fracasado o que más culpa han tenido en la final agudización de la derrota electoral. Premiar a Ángel Acebes y a Eduardo Zaplana realmente resulta más que esperpéntico. Pero ya lo era el hecho de que Mariano Rajoy no dimitiera en la misma noche electoral, como había hecho muy dignamente Almunia en ocasión semejante. El Pulsómetro dice que el 72 por ciento de los españoles está de acuerdo con la fórmula de Rodríguez Zapatero del regreso de las tropas españolas en Irak y que sólo el quince por ciento está en contra. Desconfío de que José María Aznar y sus gentes entiendan el significado de la voluntad popular, porque no lo han entendido nunca y eso es lo que, en parte, les ha llevado a la catástrofe electoral. No se puede gobernar contra la voluntad de la gente, ni siquiera cuando ya se han perdido las elecciones. Este era un buen momento para rectificar algunos errores y congraciarse parcialmente con el pueblo que les ha dado la espalda. También vale eso para el caso de la Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza, la famosa Loce, que no se ha puesto aún en vigor y que debería ser desahuciada por el Gobierno en funciones, que la promovió. Aunque sólo fuese para librarse de bochornos tan espantosos como el que les regala la decisión de la Generalitat de Cataluña, que no la aplicará, a sabiendas de que el Gobierno de Rodríguez Zapatero es una de las primeras cosas que se va a cargar. ¿Pero quién me manda a mí predicar en barbecho?