LA VELETA
Zapatero y la crisis
LA SEMANA SANTA ha resultado un oasis de paz, pero sólo porque los españoles han decidido huir de las ciudades hasta incorporarse a la tormenta política que se reanudará el lunes. El horizonte internacional está inmerso en unos nubarrones que tendrá que afrontar el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero al día siguiente de la investidura, con la ciudad de Faluya cercada por tropas norteamericanas en un universo iraquí en el que no se adivina ninguna solución. ¿Se acuerdan de La Batalla de Argel ? ¿Tiene José Luis Rodríguez Zapatero alguna forma de sacar los soldados españoles de Irak que pueda ser aceptable en medio de este caos? ¿La continuidad de los soldados españoles, agazapados en sus bases para evitar bajas propias, conduce a alguna parte?Los servicios de inteligencia españoles en colaboración con los de todos los países de Europa intentan descifrar las claves de una ofensiva terrorista que parece haber descubierto en la vulnerabilidad de España un magnífico laboratorio de su estrategia de terror. Pero estos no son los únicos problemas del nuevo gobierno socialista. El gobierno vasco no va a conceder ningún periodo de cadencia para que los nuevos gobernantes se acomoden a la embestida del Plan Ibarretxe. Nada de esto le confiere a José Luis Rodríguez Zapatero un periodo de gracia, y desde el primer día va a estar sometido a la presión del Partido Popular en la oposición, que ya ha dado muestras del talante que va a emplear; pero también las expectativas generadas en quienes apoyaron al PSOE en este gran vuelco electoral van a demandar resultados desde el primer momento. Toda una prueba de fuego. Tal vez el mayor acierto de José Luis Rodríguez Zapatero es haberse rodeado de un equipo de veteranos en el que él mismo es el más inexperto en las tareas de gobierno. Todo un síntoma de esa sabiduría discreta y humilde que está utilizando como componente básico de su acción política. Al final, el tímido político en el que casi nadie creía, se está haciendo grande en circunstancias adversas. Las dificultades y las grandes crisis son los escenarios en los que los políticos que tienen madera pueden hacerse estadistas. José Luis Rodríguez Zapatero tiene su gran dificultad.