Diario de León

EL BALCÓN DEL PUEBLO

Bendita anormalidad

Publicado por
J.F. PÉREZ CHENCHO
León

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CERRADO EL TIEMPO vacacional de Semana Santa, volvemos a la normalidad. Las vacaciones son una bendita anormalidad. Ayudan a raspar las corrosiones, a restaurar el criterio, a sedar los impulsos. Como cada año, los cuarterones de este balcón han estado entornados durante una semana. Hoy vuelvo a abrirlos de par en par para que la luz inunde hasta la esquina más sombría. Y los abro con renovada ilusión tras «cargar las pilas», que se dice en términos coloquiales. León está en la antesala de estrenar el futuro. Se agarra a la esperanza, entre la fe ciega de una resurrección socioeconómica y la súplica del «¡No nos falles!». Existe una especie de ansiedad difícil de remodelar, pero absolutamente injusta. No se puede aspirar a que proyectos de complejidad se demanden como realidades de ayer, cuando necesitan, como mínimo, varios mañanas. Son, a título de ejemplo, los casos del plan de actuación especial para las provincias de Zamora, Salamanca y León, o la ubicación en nuestra capital del Inteco (Instituto Nacional de nuevas tecnologías) o fijar la sede de la Ciudad de la Energía en Ponferrada. De todo lo anterior quedan muchos discursos que vocear desde este balcón. Algunos serán rotundamente críticos, seguro. Pero tiempo al tiempo. Hasta entonces, por imperativo no de ley, sino de fidelidad, he de chequear la actualidad. Y ésta pasa por la visita que hoy hará a nuestra ciudad el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera. No presidirá un acto institucional, sino partidario. Viene a León para homenajear en el Hotel San Marcos a los interventores que velaron por los intereses del PP en las pasadas elecciones generales. En voz baja, algunos miembros significados de la gaviota azul reprochan a Herrera que avale la derrota. Es típico de nuestro país elevar las derrotas a la condición de mitos. El ejemplo supremo en nuestra comunidad es la festividad de los Comuneros, 23 de abril. Pero la presencia de Herrera en León tiene otra lectura: constituye el apoyo implícito a la oficialidad política y orgánica, pese al descalabro electoral. Porque el PP leonés quemó todas sus naves en las pasadas elecciones y no confía en la actual dirección provincial para construir otras más frágiles y duras. El PP leonés está en bancarrota. Se niega desde el poder, aunque nadie aporta argumentos en sentido contrario. A los críticos bercianos se les visiona desde la ejecutiva provincial como apestados. Sin embargo, los disidentes bercianos completaron con interventores todas las meas electorales, lo que no logró la dirección provincial. En León, de 160 mesas, quedaron sin fiscalizador azul 60. Es un dato para el análisis. Y para que Juan Vicente Herrera tome nota. No basta achacar la pérdida de 60.000 votos al efecto Zapatero, nunca reconocido en público pero temido en las reuniones órgánicas. El diagnóstico es de otro tenor. Para León esta semana es histórica: Zapatero, si no fallan las previsiones ni los apoyos, será investido presidente del Gobierno. A partir de ese mismo instante comienza a construirse el futuro de León. Nadie pide prisas. Pero todos exigimos el cumplimiento de los compromisos.

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