Ni escuchar, ni atender
«LOS que buscamos la paz, la democracia y la libertad no tenemos ni que escucharle ni atenderle». Estuvo fino y directo el que será titular de Exteriores en el nuevo Gobierno socialista al referirse a la oferta de tregua lanzada ayer por Bin Laden o sus secuaces. Ciertamente, ese personaje salvaje y sin escrúpulos, con apestosa vocación mesiánica, haría bien en revisar sus postulados vitales y en releer con atención el Corán porque es seguro que el libro sagrado no le obliga a martirizar inocentes.