Diario de León
Ana Gaitero
León

Creado:

Actualizado:

LA EDULCORADA imagen de cuento de príncipes y princesas nos ha asignado el papel de ensimismados y crédulos plebeyos enganchados a la televisión para engordar el cortejo real, por la módica aportación de medio euro por ciudadano. Dice la vicepresidenta, Teresa Fernández de la Vega, mujer sensata donde las haya, que se trata de una «operación rentable» porque el país recuperará con creces el gasto en una beneficiosa proyección internacional. Tiene razón la ministra. El embelesamiento es la operación más eficaz y rentable que los poderes pueden utilizar para llevar al rebaño por el redil, sin necesidad de silbar a los mastines a los que, como a nuestros bellos perros leoneses regalo de boda, hay que mantener, si no a cuerpo de reyes, sí a buen recaudo. Y bien seguro que España contribuye, con esta operación político-conyugal, a perpetuar su imagen exótica en el mundo, pero podrá superar, por fin, el tópico del sol y los toros, de los lunares y la tortilla. Las niñas recuperarán los sueños de ser princesas, después de que la posmodernidad se los llevara con las canciones de Sabina y otros irreverentes y a los niños no les quedará más remedio que aparearse para perpetuar su especie. Es decir, seguirán mirándose eternamente al mismo sitio. Este es uno de los submensajes del enlace: el Príncipe garantiza la continuidad de la Corona. Y si se enfadan, la esposa tiene que renunciar a los hijos que serán educados por el Estado. Tela marinera; todo un ejemplo de sumisión y obediencia contratada ante notario a cambio de un sueño envuelto en seda cultivada por gusanos obligados a trabajar durante la noche. Fuera de la ventana edulcorada en la que está encerrada España las últimas semanas -incluso tenemos a los soldados camino de casa- la muerte se hace leve e insignificante; el atropello de los derechos humanos en Palestina no hace mella en nuestro sueño y los niños muertos en Irak simplemente no cuentan.

tracking