EL RINCÓN
Bono, el estratega
SI MAQUIAVELO hubiera sido tan maquiavélico como se le atribuye com,unmente nunca hubiera escrito El príncipe , divulgando sus sinuosas tácticas. En el capítulo XVIII de su célebre libro dice que hay dos formas de combatir: con las leyes y con la fuerza y que la primera es propia del hombre y la segunda de los animales, pero, puesto que muchas veces la primera no es suficiente, conviene recurrir a la segunda. Napoleón, que apostilló minuciosamente el libro, dice: «Es la mejor, supuesto que uno no trata sino con bestias». No sé si nuestro ministro de Defensa, José Bono, compartirá esa tesis. Claro que tampoco sé si, dadas sus acuciantes preocupaciones, tiene tiempo de releer los libros que nunca ha leído anteriormente. Lo que sé es que su estrategia de combate es innovadora: ha ordenado al batallón español que intentará mantener la seguridad en Afganistán que sólo disparen para defender sus vidas, o sea cuando el otro desenfunde primero, aunque a veces eso ocurra de modo simultáneo. El batallón español estará «plenamente operativo», según el lenguaje militar, el próximo día 18 de septiembre. Su misión es cubrir un área de 1.300 kilómetros para asegurar que ni los terroristas de Al Qaeda, ni los llamados señores de la guerra, ni los talibanes, dificulten el proceso electoral. Una papeleta. Las pacíficas instrucciones de nuestro ministro de Defensa, que nos está defendiendo a muchos kilómetros, rebajan y restringen las reglas de la Otan, pero hay que reconocer que aportan un alto grado de novedad en cuanto a las estrategias tradicionales. Ni Alejandro Magno, ni Gengis Khan, ni Aníbal, ni Escipión el Africano, dieron nunca unas instrucciones como las que ha dado Bono el Castellano-manchego. Claro que aquellas eran guerras de conquista y ésta no sabemos bien lo que es. No hay que pensar que, aunque nuestros pobres soldaditos sólo puedan disparar para defender sus vidas, maten a alguien. Nos podrían mandar un recado como el de Atocha. Alá no lo permita.