Diario de León
Publicado por
FEDERICO ABASCAL
León

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CUANDO Rajoy se despertó, Aznar seguía allí. El ex presidente del Gobierno no había salido en ningún momento del duermevela de su sucesor, y éste ha podido comprobar así a lo largo de estos últimos meses cómo Aznar, o lo que Aznar significa en el PP, se expresaba a través de personalidades intermedias, especialmente de Acebes, pero también de Zaplana y Michavila. Y la celebración del inminente congreso popular sería el momento adecuado para que Aznar, reinstalado en la cúpula dirigente de su partido y envuelto en una dignidad tan ejecutiva como honoraria, mantenga despecho, voz y voto en la sede de Génova. Aznar sigue siendo, hasta el congreso del PP -días 1, 2 y 3 de octubre-, presidente del partido. En el acto congresual de clausura iba a rendirse al ex presidente un homenaje fervoroso de gratitud por militantes y dirigentes, en el adiós protocolario y emocional, pero la ceremonia va a tener un nuevo formato, pues Aznar no se marcha; se queda en el partido con voz, voto y despacho. ¿Ha faltado Aznar a su palabra? En absoluto. Los políticos y los toreros pueden retirarse a menudo y regresar al ruedo cuando les parece oportuno, incluso equivocándose. Pero Aznar posiblemente no se esté equivocando, al menos desde la perspectiva de un amplio sector del PP, que se sentiría más seguro si vigilase muy de cerca la soledad política del partido, e influyese en ella, el hombre que desde la soledad llevó al grupo al poder. Aznar percibe las dudas que en su propio partido inspira Rajoy, y no porque este gallego equilibrado e irónico no dé la talla, pues le sobra retranca e inteligencia, sino porque al PP, según otro sector 'popular', le convendría un cambio de rumbo, una nueva aproximación al centro político, desde el que pueden mantenerse ciertas actitudes equidistantes, y algunos rostros nuevos en la dirección, junto a los ya sabidos, y a los que se podría o se debería difuminar ligeramente, y esta tarea difícilmente podría desempeñarla Rajoy, por las resistencias internas y la falta aparente de apoyo que le dedica Aznar. Por otra parte, Aznar comprueba que su mutis político en nada se parece al de Carlos V en Yuste, del que hizo mención alguna vez, pues ha visto cómo las grandes líneas políticas que trazó y siguió en la anterior legislatura están siendo borradas por el nuevo Gobierno, al que muchos populares consideran más bien advenedizo. No habría finalizado, pues, Aznar su tarea, al restarle desde su propia perspectiva la de intentar su propia rehabilitación, y no ante los ojos de la sociedad, que nada le reprocha, sino en el campo político, desde donde le acribillan las críticas. De ahí que al despertarse Rajoy, Aznar siguiera allí.

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