EL BALCÓN DEL PUEBLO
El tren del progreso
LA NOTICIA se ha deslizado por los medios informativos casi de puntillas. El viernes pasado, el Gobierno comunicó a la empresa Siemens que para fabricar los trenes Ave que le fueron adjudicados por el entonces ministro de Fomento, Álvarez Cascos, en una de sus últimas decisiones, tendrá que constituir una sociedad mixta con Renfe y construirlos en España, en los talleres de la empresa pública ferroviaria. La intención de Siemens era construir los trenes en Alemania. Es una apuesta muy importante para el futuro de la construcción de material ferroviario, y en el que tiene que haber un lugar para León. Debe recordarse que solamente unos meses antes de las pasadas elecciones generales conocimos el proyecto que tenía el Gobierno de concentrar en Valladolid todos los talleres de Renfe del Noroeste. Reiteradamente lo denuncié desde este balcón. El nuevo giro impuesto es una ocasión espléndida para que los talleres de Renfe de León no sólo permanezcan aquí, sino que se potencien, dotándolos de tecnología punta y personal para construir los complementos de los trenes de alta velocidad. Uno de los signos de mayor progreso de finales del pasado siglo, y sin duda, de los primeros de éste, es la alta velocidad ferroviaria. La comunicación por Ave. El tren puede ayudar de forma decisiva al progreso de León, tanto potenciado sus talleres, como con la llegada del Ave y el soterramiento a su paso por la ciudad y San Andrés del Rabanedo. También el pasado viernes estuvo en nuestra ciudad el consejero de Agricultura de la Junta de Castilla y León, José Valín. Dio una de cal y otra de arena. La de arena fue el intento de involucrar al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la negociación sobre el futuro de la remolacha. Las posturas de la Comisión europea siguen siendo durísimas, y por ello, según Valín, el Gobierno español y otros aliados «tendrán que utilizar la munición más fuerte». La táctica que utilizan muchas comunidades autónomas está muy clara: para las negociaciones fáciles, son sus consejeros los que acuden a Bruselas, sacando pecho y colgándose medallas. Las difíciles y complejas se las endosan al presidente del Gobierno, intentando su desgaste. En su día ya lo padeció también el expresidente José María Aznar, con motivo de la negociación pesquera. Nuestro país salió mal librado del envite y perdió importantes cuotas, aunque entonces su coro político y mediático acabó culpando a Marruecos. La de cal de José Valín fue recordarle a la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), Elena Caballero, que tiene que licitar de una vez las obras del Canal de los Payuelos. Lleva mucho retraso. El proyecto ya fue aprobado por el PP hace ocho meses. Es una obra profundamente sentida y esperada por el campesinado del sur de León y, además, también iba en el programa electoral socialista. No debe olvidarlo la presidenta, a la que cabe exigir eficacia, y no que dé la sensación de estar empeñada en abrir frentes con los agricultores de Castilla y León.