Diario de León
Publicado por
LORENZO BERNALDO DE QUIRÓS
León

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LOS ÚLTIMOS datos de comercio exterior muestran un agudo deterioro del saldo comercial español. Las exportaciones crecen pero las importaciones lo hacen mucho más. En el pasado, ese agujero se cubría de manera generosa por los ingresos procedentes del turismo. Sin embargo, el deterioro de éste último en los meses del verano agudiza la aportación negativa de las cuentas externas al crecimiento de la economía española. Esta situación no obedece a razones coyunturales sino a causas estructurales que pueden pasar una factura en el futuro más inmediato. ¿Por qué la demanda externa se comporta tan mal? La respuesta es sencilla: La economía española se enfrenta a crecientes problemas de competitividad. La acumulación de un diferencial de inflación respecto al existente en el resto de la UEM reduce la capacidad de vender bienes y servicios a los países de la Eurozona. Por otra parte, la industria turística española es menos competitiva en términos calidad-precio que la instalada fuera del país. De este modo, el sector exterior español se ha convertido en un freno para el crecimiento. Si las cuentas externas siguen empeorando, España tiene un horizonte económico complicado. Es imposible mantener de manera indefinida un gasto interno por encima de nuestras posibilidades. En este contexto, un progresivo y continuado deterioro de la balanza de pagos por cuenta corriente (exportaciones menos importaciones más ingresos del turismo) podría reducir el potencial de crecimiento español y, en consecuencia, lastraría la convergencia de nuestro nivel de vida con el de los demás países de la zona del euro.

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