Diario de León

EL BALCÓN DEL PUEBLO

Dos muertes injusta

Publicado por
JUAN F. PÉREZ CHENCHO
León

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LA MUERTE anida en las campanas. Desde las torres de las iglesias de Toral de los Guzmanes y de Noceda del Bierzo, los tañidos eran de dolor y desesperación. Los campanarios de las iglesias de cada municipio están más altos que las casas consistoriales. Creo que sólo hay una excepción en toda la provincia: el municipio de Igüeña. Tocaban a muerte las campanas y en las balconadas de los ayuntamientos ondeaban las banderas a media asta con crespones negros. Están de luto. Han asesinado en Cataluña, en Hospitalet de Llobregat, a dos muchachas de León. Dos agentes en prácticas de la Policía Nacional: una prestaba servicios en Casteldefells y la otra en La Vernada. A una, Aurora Rodríguez, 23 años, guapa a rabiar según me asegura un empresario que conoce a toda la familia, la desguazaron el día de su cumpleaños. El destino, a veces, es así de «hijoputa». A la otra, Silvia Nogaledo, 28 años, tampoco le permitieron prorrogar su sonrisa. Las dos han sido asesinadas. Y en los dos municipios manan fuentes de lágrimas. Por entre los maizales de Toral y el monte bajo de Noceda, una especie de clamor recorre todos los surcos y sombras. Es un clamor de indignación. «¿Por qué?» La interrogación, al día de hoy, está escrita en el horizonte. Nadie se atreve a descifrarla. No existen precedentes. Nunca el Cuerpo Nacional de Policía ha sufrido algo semejante. Han llorado otras tragedias brutales, hijas del terror y del fanatismo, pero no han tenido que llevarse las manos a la cara de espanto, porque dos muchachas, todavía aprendices, fueran vejadas, humilladas, sacrificadas sin piedad. Los asesinos, o el asesino, afilaron sus cuchillos sin motivo aparente. Es como el loco que quiere descerrajar los vientos. No soy capaz -no, por Dios- de entender la tragedia. Tengo en mi retina la cara de niña/mujer hermosa, de Olga, que fue "Miss León" y también está aprendiendo los primeros pasos policiales, y no, no, por Dios, no lo asumo. Sólo me dobla el alma la plentitud del sufrimiento de sus respectivas familias. La muerte es injusta siempre, incluso cuando llega a la cabecera de quien cumple cien años. ¿Cómo no va a serlo si se ceba en dos muchachas de 23 y 28 años?. En este caso, además de injusta, es asquerosa por la tramoya que ha rodeado al suceso. Una tramoya que intentaron desmontar y purificar con el fuego. El comisario jefe provincial de la Policía, Ángel Miñambres, empleó ayer casi toda su jornada, tras asistir a la toma de posesión del General de la Guardia Civil de la zona de Castilla y León, Pedro Laguna, en humanizar la solidaridad. Estuvo cerca de las dos familias. Ejerció la profesión de samaritano, la que más se agradece en la desgracia. Miñambres, que es bañezano periférico, llegó a la jefatura de León desde Barcelona, donde cumplió las bodas de plata en los servicios de información. Conoce bien los forros policiales de la Ciudad Condal. Me asegura que el grupo de homicidios es excepcional. No tiene duda alguna que este brutal y siniestro suceso será esclarecido. Y muy pronto. Que así sea.

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