Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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LA JUEZ Teresa Palacios quiere que Emilio Botín pase del Banco al banquillo. Le atribuye, contra el criterio mucho más benévolo del fiscal y del abogado del Estado, cuatro delitos de falsedad documental y nada menos que treinta contra Hacienda y aspira a imponerle al presidente del SCH y a otros tres directivos sesenta y siete millones de fianza. Una minucia. Los ricos, desde Epulón para acá, no suelen llevar dinero suelto. El banco, como es natural, insiste en «legalidad absoluta». El auto judicial llega en un momento muy propicio para causar atropellos, ya que está muy próxima la junta de accionistas que debe dar su consentimiento a la compra del británico Abbey National Bank. Habrá que aclararlo todo antes: hay muchos presuntos que luego resultan inocentes, del mismo modo que hay numerosos culpables que nunca fueron considerados presuntos. La opulencia siempre origina, además de la lógica envidia, el natural recelo. ¿Cómo se puede ser tan rico trabajando?, se pregunta la gente normal. Si se trabajan muchas horas al día apenas queda tiempo para dedicarse a ganar dinero. El ahora presunto señor Botín, que es tan acaudalado como su nombre indica, está acusado de una posible apropiación indebida y de administración desleal en relación con las indemnizaciones millonarias de sus más cercanos colaboradores en concepto de jubilación. Les llegó a todos, al mismo tiempo, la hora de la retirada y el Bonoloto. ¿Será verdad eso de que para saber el concepto que tiene Dios del dinero basta con fijarse en la gente a quien se lo da? Otra pregunta: ¿es posible ser un artista de las finanzas y un ingeniero de caminos, canales y puertos donde desemboca el dinero negro? A una pequeña curiosidad sí tenemos derecho los ciudadanos. Sabemos por los seriales que los ricos también lloran y queremos saber por los jueces si los ricos también roban. Por lo demás, comprendemos que sentar a alguien en el banquillo moleste mucho. A Joaquín, el extremo derecha del Betis, lo tiene muy cabreado Luis Aragonés.

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