EL RINCÓN
400 toneladas
NO CONFORMES con no haber encontrado las armas de destrucción masiva que sirvieron de excusa para la guerra petrolífera, ahora le llega a la Casa Blanca la desagradable noticia de la desaparición de casi 400 toneladas de un maldito explosivo apto para convertirse en detonante de artefactos nucleares. El material se mantuvo sellado durante años y se conoce que algunos, aprovechando el franqueo, lo han certificado para otro sitio. Lo que sea sonará. Los horrores derivados del error de la guerra han batido su propia plusmarca. El grupo de Zarqaui, el feroz líder de Al Qaeda, ha asesinado a sangre helada a 49 reclutas chiíes tras ponerlos de rodillas. Los desventurados no pudieron escoger entre morir de pie y vivir de rodillas, frase que los que no tienen la sedentaria costumbre de leer atribuyen a la Pasionaria, pero se pronunció por primera vez con bastante anterioridad. Ellos no tuvieron tiempo de elegir y murieron genuflexos, humillados por sus asesinos. Pero siempre se habla de bajas definitivas y olvidamos a los que se han dejado un fragmento de su organismo en el combate. Según la Limbless Association, el año y medio de bombardeos ha producido 65.000 mutilados en Irak. Menos mal que, como dijo Gorbachov, mientras duran las guerras siempre hay gente en Ginebra hablando de desarme. Los millones de dólares que costará la reconstrucción de Irak son, más o menos, los mismos que se están necesitando para destruirlo. Las guerras no son ni buenas, ni bonitas, ni baratas, pero hay gentes -iba a decir personas- que se enriquecen con ellas. El pueblo norteamericano dispone ahora de un «test» para decidirse por su próximo presidente: el que menos entusiasmo muestre por la guerra iraquí debiera ser el preferido. ¿Qué pueden hacer si tanto Bush como Kerry compiten en ardor guerrero?. Tendrán que apreciar matices muy sutiles, ya que no les es posible fallar un combate nulo, ni imitar la postura del Vaticano, que se ha declarado neutral. El 25 por ciento de los votantes es católico y no reprueba la guerra sino el aborto.