EL BLANCO
Herrerita
PERDONEN por semejante blasfemia deportiva, pues el genuino Herrerita era un futbolista con mucha clase, de esos que dan siempre la cara, jugador durante varias temporadas en el equipo vecino del Sporting de Gijón. Para desgracia leonesa, el Herrerita aludido en el titular lleva el nombre de Juan Vicente y ocupa la presidencia de esa Junta que tantos sinsabores y dolores de cabeza nos produce últimamente. Primeramente, los mandamases ubicados en Valladolid decidieron costear una controvertida obra, donde se trata al viejo Reino de León algo así como a un felpudo usado. Y ahora, cuando lo normal en un sistema democrático es que ocupara un lugar de privilegio dentro de la comitiva que recibió al canciller alemán Schröeder, el presidente autonómico ha brillado por su ausencia en un acto que ha magnificado el nombre de León en todos los confines internaciones. Don Juan Vicente no se presentó ante el máximo responsable de un país cuyos fondos han contribuido decisivamente al despegue económico de nuestra tierra, lo que parece una rotunda falta de respeto tanto para el mandatario teutón como para el pueblo de León. Pero no; estaba en Seattle, presumiblemente buscando inversiones para la comunidad. Puesto que existe la misma distancia kilométrica desde León a Valladolid que viceversa, y cumpliendo el dicho de que si la montaña no viene a uno debemos ir a la montaña, varios dirigentes de la UPL acudieron a una cuchipanda con Herrerita, decisión que cuesta trabajo entender en este León cuya cecina y otras menudencias como las vidrieras catedralicias, encandilaron a la delegación alemana. 1397124194