Diario de León
Publicado por
JOSÉ A. BALBOA DE PAZ
León

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RECUERDO que a comienzos de los noventa la central térmica de la MSP, situada en Ponferrada a orillas del Sil, todavía se encontraba en una situación envidiable. Una tarde en la que pretendía fotografiarla pude comprobar que el edificio estaba protegido por vigilantes y algunos perros, que no permitían la entrada en la finca. Aunque faltaban algunos cristales en las ventanas, el edificio estaba bien cuidado y, por otras fuentes, supe que las calderas y turboalternadores, parados desde los años setenta, aún estaban en condiciones de funcionar. Es más, algún alcalde al que comenté que el Ayuntamiento debería adquirir el edificio para su musealización, me comentó el interés de su propietario en conservarlo como medio de presión frente a las empresas eléctricas, que compraban el carbón de sus minas. La producción de energía eléctrica fue, con las minas, una de las principales actividades de la MSP. En 1920 el conde de los Gaitanes, su presidente, solicitó en el Sil, 120 l/seg. para utilizar en una central térmica, así como otras cantidades de agua para lavaderos de carbones, fábrica de briquetas y abastecimiento del ferrocarril de Ponferrada a Villablino. La central comenzó a construirse ese mismo año para suministrar energía eléctrica a las instalaciones de la empresa. Un vestigio de esta primitiva central, que contaba con un horno de combustión y una sola caldera, es la aún enhiesta chimenea de ladrillo de casi 30 metros de altura. En ella trabajaban alrededor de quince personas, incluidos jefes y capataces. Desde el lavadero, por medio de vagonetas tiradas por pequeñas locomotoras llamadas chocolateras , era transportado el carbón que alimentaba la central, cuya producción no llegaba a los 800 kw/h. Hacia 1928, bajo la dirección del alemán Jorissen, se planteó su ampliación por ser insuficiente para abastecer las necesidades de la empresa, que culminó en 1930 con la construcción de la fábrica actual. La tecnología era alemana y muchos de los técnicos también lo eran, como el Sr. Joyer, encargado de las instalaciones, que moriría entonces a causa de un accidente al colocar una caldera. El edificio constaba de dos naves, una para las calderas y otra para los turboalternadores. Las calderas se construyeron en Colonia para quemar carbones de baja calidad, que accionaban dos turboalternadores del tipo Ljungstrom, fabricados por la casa Asea, con una potencia de 2.800 kw/h., aumentados pronto a 6.000 kw/h. Fuera de la central, un soberbio edificio de ladrillo de tres plantas, había un sistema de cintas transportadoras que alimentaban de carbón a las calderas y hornos de combustión. En la central trabajaban cerca de ochenta personas. En 1950 los 6.000 kw/h. de potencia fueron aumentados a 13.000 kw/h., potencia que mantuvo hasta su cierre a comienzos de los setenta. A finales de los ochenta, parte de la MSP con la central eléctrica, fue adquirida por Victorino Alonso. En un primer momento, la fábrica estuvo protegida pero desde hace unos años la cosa ha cambiado drásticamente. Esta semana, por indicación de un amigo, he podido comprobar que han desaparecido la verja y los vigilantes. Todo está en el más completo abandono; sus máquinas y herramientas han sido saqueadas de modo inmisericorde, destrozándolas más robándolas. Algunas han sido trasladadas fuera del edificio y están a la intemperie esperando un transporte para su venta al chatarrero. Esta dejadez sólo puede ser intencionada. No se debe a la posibilidad de su expropiación por el proyecto socialista de la Ciudad de la Energía, sino al interés urbanístico de los terrenos que ocupa, ahora que se habla de la construcción de un nuevo puente sobre el Sil. El saqueo se está haciendo con la connivencia o, al menos, con la negligencia del gobierno del PP que, por cierto, les ha permitido a este y a otros empresarios acabar con todos los restos de la MSP en la ciudad, es decir, con las señas de identidad de la Ponferrada del siglo XX. ¡Ya está bien!.

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