EL BALCÓN DEL PUEBLO
Blanco y en botella
LA ACTUALIDAD me puso en bandeja dos temas profundos como regalo póstumo a Pilar Casado, periodista de DL a la que ayer dimos el adiós final. Marili era como una apócrifa de Max Cotilla. Ejercía el periodismo como una diosa griega con careta, bajo la que escondía su verdad plena: la ternura, la rebeldía y su inequívoco contenido social. Para ella, blanco y migado eran siempre sopas de leche, no un dominico disfrazado con sotana blanca metido en una botella. Le regalé dos temas como adiós último y me obligó su obituario a dejar otro en el tintero. Tengo que vocearlo en su honor, aunque ya otros columnistas se han hecho eco del mismo. El día que nos dejaste, Pilar, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acudió a la Academia de Infantería de Toledo para celebrar la festividad de la Inmaculada. Un acto castrense. Muchos columnistas han visionado el primero que presidió Felipe González tras su éxito arrollador en las elecciones del 82. No ha lugar a debate, bien lo sabes. Ni a las comparanzas. Entonces Narcís Serra, como la musa del pianista, se dejaba arrimar el sillón para presidir la Junta de Jefes de Estado Mayor. En Toledo, el ministro de Defensa, José Bono, aprovechó la «parada militar» para hacer una defensa encendida de la Constitución. Levantó su voz sobre el Alcázar para rotundizar: «En la Constitución cabe lo que cabe y nada más». Otra vez, Marili, blanco y en botella. Bono fue concreto, no por ser día par o impar como escribe mi admirado Fernando Onega, sino por consistencia intelectual y política. Dijo que en la Constitución caben reformas y retoques que no la desvirtúen, sino que la mejoren y la adapten a las nuevas necesidades y situaciones, pero que no tienen hueco los intentos de demantelarla y desencuadernarla. Y menos aún de interpretarla según intereses particulares en detrimento de los generales. En resumen: que entre la familia socialista se sigue produciendo el debate y toma de postura frente a los nacionalistas periféricos. Por el contrario, los populares no han abierto ni una rendija a este debate. En todo caso, los socialistas tienen un punto de partida: el anticipado por Rodríguez Zapatero de una reforma constitucional limitada a cuatro aspectos. Por lo que se refiere a los temas económicos y reparto de los dineros públicos, se agarran a la posición fijada por José Víctor Sevilla, hermano del ministro, que ya la dejó clara en un famoso artículo publicado en la «Revista de Libros». Tampoco te enteraste, ¿o quizá sí?, que el repuesto corregidor Mario Amilivia ya ha rubricado el decreto de las nuevas responsabilidades para los compenentes del equipo de gobierno municipal. El tránsfuga «number one», Rodríguez de Francisco, ostentará la primera tenencia de alcaldía. También la concejalía de Deportes y otros asuntos varios, como el Coto Escolar, entre los que están incluidos los de promoción económica. La tránsfuga mimética se encargará de Medio Ambiente, Limpieza y Jardines. Es decir: en la práctica De Francisco seguirá controlando el área y los jugosos contratos que se ventilan. El cambio de atribuciones no es nada más que un disfraz sobre el verdadero controlador de ese área en el Ayuntamiento. También en este caso, Marili, blanco y en botella son sopas de leche.