Diario de León

CRÓNICAS BERCIANAS

Carbón para los buenos

Publicado por
MANUEL FÉLIX
León

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ME CUESTA arrancar esta crónica, porque estoy atrapado en la ceremonia de la confusión reinante. Quiero salir de ella, pero me está resultando difícil. Y todo porque vamos como locos, aún cuando nos indican dónde están colocados los radarmultas. Hoy, si fuera Borbón, estaría preocupado. Creo que impera una oleada de limpieza étnica real en toda regla. No, no se echen las manos a la cabeza. Ya saben: A los Reyes Magos se los está cargando un tipo de barba blanca, que vino vestido con un pijama rojo y que estos días, cada vez que me asomo a la ventana de mi casa, lo veo trepando por las fachadas de los edificios de enfrente. Tiene toda la pinta de venir a robar, porque lleva un saco encima y presenta intenciones de querer entrar en los pisos sin permiso. De lo contrario, entraría por la puerta principal y no por la ventana. Está desplazando al grupo de influencia de Los tres de Oriente, y es el nuevo rey publicitario. Es uno de los culpables de que cuando acudo al supermercado en agosto, haga la compra con villancicos de música de fondo. Ya no les cuento estos días. Lo dicho, vamos muy de prisa y no vemos ni el paisaje y ni al paisanaje. Antes, los Reyes Magos traían carbón para los niños malos. Pero ahora, hasta los buenos piden carbón. Aquí, sin ir más lejos, en este Bierzo invernal, ha cambiado la historia del cuento navideño. Somos tan malos que hasta los políticos nos juran con engaño, -mirándonos a los ojos, tal y como diría el presidente del Grupo Voz, Santiago Rey-, que vamos a seguir recibiendo cuota de carbón para poder quemarlo en la central térmica y no pasar frío económico. En As Pontes, en Galicia, no se lo creen, y hasta el alcalde se ha encaramado a la protesta. Aquí, en la provincia de León, parece imperar la adormidera del cansino. El único argumento del «¿por qué?» lo encuentro en que parece que tenemos hilo directo con el jefe del país, San Zapatero. Vienen al Bierzo sus pajes socialistas, que ahora viven sobre la moqueta blanda del Congreso madrileño, y nos juran mirándonos a los ojos que no pasa nada. Que tranquilos. Que lo de contaminar las nubes no nos va a aguar la fiesta. Pero, yo, que soy gallego y que por idiosincrasia andas con la mosca detrás de la oreja, salté como un canguro al escuchar de boca de una diputada socialista que si Endesa no quería quemar el carbón del Bierzo en la térmica, pues que no pasaba nada: Ese carbón se llevaba fuera en camión, tren o avión (no dijo barco, aun existiendo río), y punto en boca. Se quemaba allí y de esta forma cumplimos igual con el Protocolo de Kioto, que a muchos le suena a japonés. Y nosotros, tranquilos: A seguir durmiendo, que no pasa nada, que a este Bierzo no llegarán Los lunes al sol. Y en el PP, -antes muerto que sencillo-, hicieron amago de ponerse en guerra. Pero lo hicieron a lo Borja Mari, porque lo auténtico, -el «te lo juro por el indio de Village People»- aporta demasiadas calorías. Lo hicieron por inercia de político opositor. Y del Consejo Comarcal del Bierzo, ya ni les hablo. Para qué mover un dedo, si total sabemos que seguimos viviendo en los mundos de Yupi, en el de Adus Huxley. Tengo un cacao mental tremendo.

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