Diario de León

TRIBUNA

Malos augurios para el nuevo año

Publicado por
MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ
León

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NO PODEMOS decir que el año nuevo haya entrado con buen pie, al menos en la provincia de León, por la cascada de noticias negativas que hemos conocido en el último día del año y en los primeros de este recién estrenado 2005. Si a las catástrofes y tragedias naturales le sumamos los dramas económicos y sociales a los que está ya demasiado acostumbrada esta provincia, el resultado es que no pintan buenas cartas en la partida del 2005. Aunque tendríamos que estar vacunados contra este tipo de informaciones catastrofistas que habitualmente conocemos por los medios de comunicación, lo cierto es que la provincia leonesa se resigna cada vez más a sufrir estas embestidas, lo que no es signo de buena salud, ni económica ni psicológica. La primera noticia negativa que destaca por encima del resto es la profunda crisis demográfica que sufre la provincia desde hace casi una década. Quizá los fríos datos de la continua pérdida de habitantes no llamen tanto la atención como los escándalos políticos, la fuga de empresas o los desastres naturales. Sin embargo, constituye, bajo nuestro punto de vista, el principal problema al que se enfrenta León y debería ser la prioridad número uno de nuestros dirigentes, ya que las consecuencias en la propia estructura socioeconómica, en el mercado de trabajo y en la sostenibilidad del Estado del Bienestar son muy preocupantes. Según la revisión del padrón de 2004, la provincia leonesa es la que más habitantes pierde en cifras absolutas, 3.278 habitantes menos que en 2003, y también en términos relativos, ya que sufre la variación de población más negativa de España junto con la ciudad de Melilla, -0,7%. Estas cifras de pérdida de peso demográfico son todavía más graves si tenemos en cuenta los flujos migratorios. Haciendo algunos cálculos con los últimos datos disponibles del INE del 2003 sobre extranjeros legales en León (8.927), número de defunciones (5.587) y número global de pérdida de habitantes (3.278), concluimos que 18 personas abandonan diariamente la provincia, una pérdida dramática de activos que León no puede permitirse porque en su mayoría son jóvenes universitarios muy bien formados en busca de oportunidades laborales. León tiene actualmente 492.720 habitantes sobre una curva demográfica descendente que contrasta con los 6.272 personas que gana Castilla y León y las 480.000 más del Estado que oficialmente contabiliza 43.197.684 españoles. Un año más, y ya van demasiados, seguimos encabezando varias de las clasificaciones negativas de cuantas se hacen en el país: en pérdida de población, en envejecimiento, en tasa de actividad laboral, en diáspora de jóvenes, en atractivo inversor y, para colmo, la provincia se paraliza cuando caen las primeras y anunciadas nieves. La segunda mala noticia que es preciso destacar es el anuncio de cierre de la compañía aérea Lagun Air, una empresa leonesa que abrió conexiones aéreas con Baleares, Levante, Galicia, País Vasco y Andalucía y que ha generado más de 60 empleos en año y medio, una cifra importante para la debilitada economía leonesa y un varapalo a la imagen de León como ciudad atractiva para invertir. Al margen de otras consideraciones sobre la marcha de esta compañía que recibe una subvención del consorcio provincial a cambio de promocionar la imagen y los productos de León, el hecho no hace más que agravar la crisis del aeropuerto de León que desde su génesis ha ido sorteando toda clase de zancadillas hasta desembocar en lo que es hoy: un aeropuerto frenado en su desarrollo a pesar de ser el que más creció de España en el 2000, el año siguiente a su apertura, lo que demuestra la aceptación y el grado de compromiso de la sociedad y los empresarios leoneses con esta infraestructura. Desde el Círculo Empresarial Leonés ya exigimos a Aena hace unas semanas que acometiera urgentemente las mejoras necesarias para la modernización y competitividad del aeródromo, uniendo nuestra voz a las peticiones de otras instituciones, ya que es un factor clave para el crecimiento empresarial y un servicio de transporte imprescindible en una sociedad moderna. Como las desgracias no vienen solas, hay que añadir a esta lista la agónica situación de Antibióticos que estrena año con el cartel de «en venta», sin que sepamos de momento quiénes y cómo están negociando una operación sobre la que debería haber luz y taquígrafos por la cantidad de fondos públicos que se han invertido en la factoría química y en Vitatene. Podríamos seguir enumerando más noticias inquietantes para la economía leonesa, como el cierre de la sucursal del Banco de España en la capital, el incremento de los peajes de la autopista a Astorga, la parálisis del polígono industrial de Onzonilla, etcétera, asuntos que nos preocupan como patronal leonesa y de los que hacemos un seguimiento exhaustivo, pero también es nuestra obligación recordar a los empresarios que buena parte del éxito de una ciudad, de una provincia o de un país se debe al talento empresarial, a la capacidad de riesgo y de inversión de los emprendedores y a una visión audaz de los problemas para transformarlos en soluciones. En este sentido, el CEL sondea a comienzos de año la confianza con la que inician nuestros empresarios el ejercicio y a juzgar por las primeras respuestas observamos que hay algunas señales peligrosas de cierta apatía en la inversión y en la generación de empleo para el año en curso. Veremos si es sólo una falsa alarma o si por el contrario los resultados de la encuesta, que daremos a conocer próximamente, confirman nuestros temores. Desde el Círculo Empresarial Leonés no nos cansaremos de defender a las empresas leonesas y de apostar por la captación de nuevos proyectos industriales, realizando todos los esfuerzos necesarios para que León tenga una imagen positiva y sea una provincia atractiva para invertir. Estamos convencidos de que el estado actual de cosas se puede cambiar y para ello, creemos necesario que toda la ciudadanía, empezando por nuestros dirigentes, sean del color político que sean, tomemos conciencia de los problemas y empecemos a aportar soluciones, ya que se echan en falta más reflejos políticos, más voluntad, más respuestas y menos oportunismo. Con todo, y a pesar del estado de pesimismo, pasividad y victimismo instalados en el inconsciente colectivo leonés, confiaremos plenamente en que el refranero popular sea condescendiente con la provincia y el año de tempranas nieves venga acompañado de bienes para todos.

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