LA VELETA
Los límites
MARAGALL dice las cosas de manera diferente a Ibarretxe y eso lleva a que el personal no se fije en todo lo que dice. Y es que a Ibarretxe se le entiende todo, y ese todo es que sueña con un País Vasco independiente de España, pero asociado con ella. Ese es su plan. El presidente de la Generalitat pretende lo mismo, pero lo dice de otra manera y sobre todo adereza su proyecto con la palabra solidaridad, y además, por si fuera poco, tiene la suerte de tener a Zapatero en Madrid. La verdad es que lo que pretende Maragall y sus socios de Esquerra está tan fuera de la Constitución como lo que quiere Ibarretxe, pero no se nota, o se nota menos, sobre todo porque Josep Piqué, que es muy listo, ha decidido que él también quiere su cuota de protagonismo en la reforma del Estatuto y que para decir no siempre hay tiempo. Así las cosas en el Congreso hay nervios, muchos, porque sus señorías van a debatir la propuesta del Parlamento Vasco para reformar su Estatuto, o sea el Plan Ibarretxe. Mientras, casi al tiempo, los socialistas le han hecho saber al PP y a Coalición Canaria que su proyecto de reforma del Estatuto del archipiélago es, además de inconstitucional, «filosoberanista», o sea lo mismo que la de Maragall. Así las cosas, cabe preguntarse si no se está yendo de las manos, de las manos de todos los responsables políticos, que no sé cuantos son, el proyecto de refomar estatutos y Constitución. Y es que parece que, en vez de reformar los estatutos para modernizarlos, los quieren hacer de arriba abajo hasta dejarlos tan irreconocibles que chocan contra la Constitución. Lo preocupante es que parece que desde el 78 aquí, es decir desde que se aprobó la Constitución, no han pasado más de veinticinco años, porque hay quien se empeña en abrir otra vez el país en canal y cuestionarlo todo, unos con más diplomacia que otros. En suma que, o se reconduce la situación, o las consecuencias políticas de tanta frivolidad serán más que preocupantes a medio plazo. Lo dicho,en mi opinión el proceso de reformas se les está escapando de las manos. No estaría de más que alguien, pongamos que Zapatero, dijera uno de éstos días, donde estima él que están los límites y los precise. Porque hasta ahora el presidente viene diciendo que el límite de las reformas es la Constitución, pero su compañero Maragall propone una reforma estatutaria que desborda la Constitución y él se ha comprometido a aceptarla sin rechistar.No sé, pero me parece a mí que, antes de abrir un proceso como el que se ha abierto, no habría estado de más que el presidente supiera, y lo dijera con claridad, a dónde quiere llegar. Hoy empezamos el primer acto de algo que no se sabe como va a terminar.