Cautela en Irak
EN IRAK, se han celebrado unas primeras elecciones, con más participación de la esperada, en las que se ha advertido el coraje y la noble aspiración de una ciudadanía movilizada. Pero ya es patente que ha faltado el establecimiento de los consensos previos. Porque lo importante no es que establezca un modelo de representación sino que presente fórmulas viables y eficaces de integración. Kurdos, chiíes y sunníes han votado -o no lo han hecho- con la mirada puesta en su propia etnia. No es extraño que así haya sido en un país cuyo Estado desapareció hace ya dos años. En estas condiciones, es una irresponsabilidad exultar de gozo por la alta participación de kurdos y chiíes cuando lo que se advierte es un claro presagio de ruptura de unidad iraquí.