Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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EL PARO ROMPE su tendencia de los últimos meses y recupera su inclinación natural: en enero ha subido un 3,1 por ciento. La caída de los servicios y del empleo femenino, que es la última debilidad que le queda al mal llamado sexo débil, ha elevado el número de personas sin empleo en la deplorable cifra de 53.159 compatriotas más. Una pena. Mejor dicho, muchas, ya que sólo hay una cosa peor que tener trabajo y es no tenerlo. Mucha gente lo ha encontrado prometiéndoselo a los que no lo tienen. Los partidos políticos y los agentes sociales piden nuevas medidas. Algo tendrán que hacer ya que con el incremento del mes pasado la cifra total de los quietos se eleva en España a la cantidad de 1.723.449 personas a las que les gustaría tener algo que hacer. En Alemania se han superado los cinco millones, pero en esto no hay que imitarles, entre otras cosas porque los que trabajan, trabajan más. Todas las medidas urgentes se posponen para mejor ocasión, pero el presidente, Rodríguez Zapatero, se ha comprometido a que el Gobierno tenga una sola voz en el diálogo social y ya sólo falta que los oyentes escuchen «entre las voces, una». En opinión de Woody Allen el trabajo es una invasión de nuestra privacidad, pero no tenemos más remedio que dejarnos colonizar por él. No todo el mundo es ex consejero de un banco ni es presidente de una comunidad autónoma. Las discrepancias sobre el salario mínimo, del que por cierto sólo discrepan los que lo cobran, han estancado las conversaciones, pero el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, asegura que el Gobierno gestionará en su momento el acuerdo aprobado por el Consejo de Ministros, aunque haya omitido decir cuándo llegará ese momento. Trabajar cansa, pero produce una fatiga mayor buscar trabajo y no encontrarlo. Debe de estar por alguna parte, ya que hay muchas cosas por hacer. La parte contratante no es la única culpable, ya que quiere contratar en las mejores condiciones, pero los contratados tienen menos culpa todavía. El único responsable es el trabajo, que se ha convertido en un mal escaso.

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