EL BALCÓN DEL PUEBLO
Obsesión centralizadora
LA COMISIÓN Delegada de Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, reunida por primera vez, ha acordado la creación de un Centro Regional de Respuesta Sanitaria. Con esta decisión la Consejería de Sanidad pretende centralizar todas las llamadas de cita previa para atención primaria. Estará operativo las 24 horas y podrá solicitarse por correo electrónico, teléfono o mensaje de movil. En 15 segundos, aseguran, se obtendrá la respuesta. Es el milagro de la tecnología, con la que sigo reñido. El proyecto puede ver la luz verde en la reunión del Consejo de Gobierno de mañana. Llama mucho la atención que la Consejería de Sanidad, dirigida por César Antón, en lugar de crear puestos sanitarios, los cree de telefonistas. Hace unos días se ha publicado que las listas de espera han crecido alarmantemente. Sin embargo, parece más importante para la Consejería de Sanidad aumentar la plantilla de recepcionistas que la de sanitarios.Por otro lado, la Junta de Castilla y León sigue demostrando una auténtica obsesión por centralizar. Si hasta ahora un enfermo podía llamar a su centro de salud para pedir cita previa, después tendrá que llamar al servicio centralizado, donde lo comunicarán a su centro y éste, acto seguido, dé la respuesta al ciudadano. Es decir: que lo que antes se solucionaba con una llamada, ahora exigirá tres. Esta va a ser la «eficacia» de la centralización. Es lo mismo que ha venido ocurriendo con el famoso 112 de Protección Civil centralizado. Al menos aquí, los usuar ios lo han tildado de funcionar más lenta y torpemente que los antiguos 092 municipales. De todas las maneras, parece que los políticos que ejercen en Valladolid el primer verbo que aprenden a declinar es el de centralizar. La realidad pide lo contrario: otorgar competencias, o descentralizar, en favor de ayuntamientos y diputaciones. Luego les extraña la lejanía de los ciudadanos. Algo parecido le ocurre al presidente de las Cortes de Fuensaldaña, José Manuel Fernández Santiago, con la Fundación Villalar. Todavía no ha abierto los ojos a que, al menos en León, produce los efectos contrarios a los que pretende. Bien. Y yendo a la campaña del referéndum sobre la Constitución Europea: está en la recta final. Quedan sólo cinco días para la votación del domingo. Todo el mundo da por descontada la victoria del sí, especialmente desde que el líder del PP, Mariano Rajoy, se impuso al ala derechista de su partido, que quería que los ciudadanos fueran a votar «no a Zapatero». Sin embargo, tan importante como que España, primer país europeo que se somete al examen de las urnas, vote sí, lo es también que la participación sea mayoritaria. Que se demuestre apoyo y confianza en una Europa cada vez más unida, en paz, libertades políticas, prosperidad económica y bienestar social. Mi voto, al contrario que el de Jiménez Losantos, cuya apología del «no» es sublime, será un sí rotundo. Soy bañezano y leonés, pero también ciudadano del mundo. Y el mundo de nuestro país es Europa.