Diario de León
Publicado por
CONSUELO SÁNCHEZ-VICENTE
León

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ALGUNOS políticos sufren de vez en cuando tal atracón de ego que creen que basta que ellos digan que algo que hemos visto no ha ocurrido para que pensemos que lo habremos soñado. El ejemplo más claro del momento es Pasqual Maragall. ¿Qué es lo que ha hundido el barrio de El Carmel? La construcción, como poco negligente, del túnel de maniobras de una nueva línea del metro de Barcelona. A las grietas provocadas por las insensatas voladuras subterráneas con dinamita, le ha seguido, como era de esperar, y como se hartaron de advertir los vecinos, el derrumbe parcial del barrio. ¿Quién es el responsable político de, como poco, esa negligencia? Evidentemente, el responsable político de la obra, o sea, la Generalitat de Cataluña. Pero, en vez de asumir la obviedad que se deriva de esa evidencia que el máximo responsable político de los errores políticos de un gobierno democrático es el presidente de ese gobierno, el presidente de la Generalitat de Cataluña trata de esconder su responsabilidad dentro de una especie de muñeca rusa, una de esas matriuskas que dentro llevan varias matriuskitas una dentro de la otra. Tras intentar tapar la crisis de El Carmel con la crisis del 3 por ciento, y ésta con una extravagante apelación al partido al que acababa de tachar de ladrón nada menos que en el Parlamento, CiU, para que entendiesen que lo que importante para Cataluña no era que él rectificase sus acusaciones sino sacar adelante el nuevo Estatuto catalán, ahora pretende convencer a los catalanes de que la culpa de todo la tiene el famoso enemigo exterior... español, por supuesto. Primero lo intentó con el PSOE de Madrid, que, como era de esperar, no se dejó. La denuncia de Maragall de que, tras la crisis del 3 por ciento detectaba peligro de involución autonómica en sus compañeros del PSOE de Madrid, recibió una dura y contundente respuesta: «es una maniobra para desviar la atención de las consecuencias de sus excesos verbales», sentenció el secretario de organización socialista José Blanco. Cuando escribo, «el enemigo exterior» que tan desesperadamente busca Maragall ya no es el PSOE «de Madrid» sino «las derechas española y catalana». Categoría en la que Maragall incluye, al PP de Piqué por la moción de censura que le han presentado, y a la CiU de Mas por querellarse contra él por injurias. ¿Quién será el próximo...? Y, ¿qué hará cuando se le acabe «el listín»? ¿No le queda a este hombre un solo amigo que le diga que está haciendo el ridículo?

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