EL PAISANAJE
Cambio de acera
EL PP y el PSOE se han puesto de acuerdo en que el Sacyl, que es como llaman ahora a la Seguridad Social, haga gratis las intervenciones quirúrgicas de cambio de sexo, que tienen el módico coste de 12.000 euros para traspasar de hombre a mujer y de unos 20.000, si es a la inversa, lo que incluye tratamiento psicológico, de hormonas y el posterior papeleo posoperatorio en el Registro Civil para que el DNI de Pepe ponga Josefa, o al revés. Antes se decía que, llevándose bien, no hay como uno solo (o sola), pero parece ser que hay gente que ya no lo ve así. Con el debido respeto a todos los derechos humanos habidos y por haber, incluídos naturalmente los de cintura para abajo, a uno se le ocurre que los impuestos que se pagan a la Seguridad Social podrían «priorizarse», como se dice también ahora. Por ejemplo y por este orden: enfermedades de la cabeza, como el alzheimer, del corazón, no del cuore , del pulmón para los que se la fumamos a Hacienda, de la próstata en la postrera edad de la vida, etcétera. El otro día en la consulta, y con la visa temblando, servidor le preguntó al dentista: «Oiga, ¿y, si en vez de cobrarme medio kilo por la ortodoncia y tal, me cambian el canino por la muela, total es un cambio de sexo maxilar?». Me remitieron al Sacyl, sección de patologías transmutables, y me diagnosticaron, así por la jeta, que, con este Gobierno, me faltaba la muela del juicio, aunque de todo lo demás, se sobreentiende, estaba como una rosa. Casi mejor así. Y que me dejen como estoy.