LA VELETA
Agítese el pacto
LOS POLÍTICOS, de vez en cuando, tienen ideas sublimes: hay que revisar la normativa sobre financiación de partidos, -recuerdan de vez en cuando-, primer origen de escándalos en la política de cada día: en supuestas tramas inmobiliarias e «impuestos indecentes» en forma de comisiones que reclaman los partidos, que aparecen por doquier, desde el tres por ciento del Carmel a pagos ciertos de facturas falsas en Sevilla. También proclaman que es preciso dejar de lado la política de pensiones en épocas electorales, toda vez que quien gobierna está en condiciones de «adquirir» votos mediante la elevación de tales pensiones a grupos de mayores. Pero es raro el partido gobernante que no tiene la tentación, y cae en ella, de «agasajar» a sus ancianos para obtener su favor. También predican: No cabe agitar la política antiterrorista, ni emplearla como arma arrojadiza, en los períodos previos a unas elecciones... ni en cualquier otro momento. Es materia de Estado y por tanto, debiera ser fruto y obsesión permanente del consenso. Son tres modelos de actuación teóricamente «consensuada», que en cada tiempo electoral se ven sistemáticamente conculcados: recientemente revelaba un informe que «las obras con recargo del tres por ciento» encargadas por CiU eran sustancialmente más numerosas e importantes cuando se aproximaban citas electorales, precisamente. Y no es una casualidad: son los tiempos en los que los partidos hacen el mayor esfuerzo en la «adquisición del voto» mediante campañas electorales a ser posible «contundentes», y por consiguiente costosas. La lucha contra el terrorismo parecía materia más delicada como para meterla, también, en la trituradora de la pelea política, pero ahí está. Tal vez la ansiedad que produce la caída en las intenciones del voto estimula los impulsos más negativos. Lo cierto es que, desde que pasó del Ministerio del Interior a secretario general del partido opositor, Ángel Acebes viene sometiendo esa política antiterrorista a un severísimo control y a la crítica permanente. Ahora ha reclamado que se reúnan los integrantes que elaboraron el pacto antiterrorista porque batasunos y etarras han relatado que han mantenido contactos con el Gobierno socialista. Acebes da mayor crédito a ese diálogo desde una cárcel que a la negativa del Gobierno, que insiste en que ya le ha relatado con detalle cualquier relación mantenida con la banda y sus secuaces batasunos. Pero es conocida la maquinaria implacable de Acebes, que reclama en voz propia y con cartas abiertas que se ceda a su presión y se lleve a cabo esa reunión que reclama con insistencia. «Pues va a ser que no», le han dicho los socialistas.