Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

Creado:

Actualizado:

ESTABA DISEÑADO para vivir más. Juan Pablo II no es que haya sido un malogrado, pero tenía cuerda para más rato. Nunca sabremos si realmente el tipo que le disparó a quemarropa cuando bendecía a la multitud era un demente fanático o un mercenario. Pero lo que si es cierto es que a él le sentó como un tiro. Aunque lo había oasado realmente mal cuando era joven y picaba piedra en una cantera y luego, cuando vivió en un campo de concentración, ahí empezaron sus padecimientos físicos y ahí empezó él a demostrar su titánica voluntad. Cuando todo se hizo irremediable decidió morir en acto de servicio. Y en su casa, que siempre fue el Vaticano y no el hospital que tanto frecuentó. Antes de ser un coloso y un ejemplo de dignidad había picado piedra y estudiado a San Juan de la Cruz. Hizo teatro y deporte. En su juventud le gustaron las bambalinas y las montañas, quizá para comprobar si la fe podía moverlas. Vio cómo su desgraciada patria era invadida por Stalin y por Hitler. Estaba convencido de que el comunismo era la utopía más sangrienta del siglo y logró derribar el muro de Berlín, con la ayuda de invisibles ángeles que le hablaban con un indisimulable acento polaco. Un personaje singular, acaso el más influyente de los últimos cincuenta años. Ahora se hablará de su postura ante la teología de la liberación y ante la eutanasia. También de su oposición al sacerdocio de la mujer y su resistencia a combatir el sida por todo lo que no sea la abstinencia, que es como combatir lo accidentes de carretera prohibiendo la venta de automóviles. Sería injusto y simplícisimo ponerle la etiqueta de conservador. Ha sido muchas más cosas. Un hombre así merecía que fuera cierto eso de que los muertos no se mueren y de que hay vida después de la vida. Incluso merecería que el cielo fuera un lugar físico donde pudieran entrar incluso algunos de sus cardenales. Sería injusto que un presunto Ser Supremo se hubiera molestado en hacer la Nada, con sólo alzar su mano derecha, para albergar criaturas como él.

tracking