EN POCAS PALABRAS
Cuando nada se entiende
CIERTOS sucesos sobrecogen el ánimo, hacen dudar de las cualidades de la naturaleza humana y extienden un hálito de pesimismo sobre las medidas acumulativas que esta sociedad está implementando para combatir la denominada violencia doméstica. Como es conocido, un hombre de 35 años asesinó ayer a martillazos a su esposa y a sus dos hijos pequeños, de 6 y 2 años respectivamente, en la localidad de Elche. Ante este furor homicida, que trasciende hasta los límites convencionales de la violencia pasional de género, es notoria la dificultad de adoptar medias preventivas eficaces. Y no queda más remedio que preguntarse sobre las razones últimas de esta patológica propensión, que ni siquiera parece plenamente humana.