LA VELETA
Cartas de desamor
EL PRIMER aniversario del Gobierno de Zapatero ha coincidido con un momento en el que las relaciones de Gobierno y oposición «bajan turbulentas». No bastan las declaraciones a los medios, como vehículos habitualmente empleados para el transporte y difusión de los argumentos propios y para desautorización de los contrarios. También se recurre a la comunicación personal, al intercambio de cartas debidamente filtradas a todo aquel que pudiera estar interesado en su contenido. El canal Internet obra el milagro de que una carta de Zapatero a Rajoy tenga respuesta a las pocas horas y las dos pugnen por ocupar los titulares en los diarios de la Red. En efecto, este lunes se divulgaron las cartas intercambiadas entre Zapatero y Rajoy: el presidente se pone como ejemplo de estricto y leal cumplimiento del Pacto Antiterrorista y coloca a su adversario como «todo lo contrario». «Sería exigible que en vuestra actitud hubiera comprensión, respeto y desde luego, un mínimo de lealtad al contenido del Pacto», dice la carta del presidente, que ha venido a reiterar las ásperas acusaciones de deslealtad lanzadas el pasado fin de semana por otros medios. En su respuesta, Rajoy tiene la tentación de recurrir al «tú, más», cuando pregunta al presidente: ¿No te parece más desleal con el conjunto de la ciudadanía abandonar unilateralmente y sin explicaciones los resortes que nos dimos para defender las libertades que mutuamente pactamos contra el terrorismo?. Unas pocas horas más tarde de intercambiarse las cartas, Zapatero tenía oportunidad de reiterar sus argumentos en televisión, en el programa «59 segundos». A tanto aún no ha llegado Rajoy. Pero los medios informativos de este martes han proseguido el asunto, destacando ahora la satisfacción expresada por Batasuna por haber sabido burlar la ilegalización con el éxito cosechado con las siglas EHAK-Partido Comunista de las Tierras Vascas. Muchos se habrán hecho la misma pregunta: ¿falta ya algún argumento o demostración más para que el Gobierno ponga el asunto en manos de la Justicia, reclamándole que actúe para evitar que Batasuna vuelva a tener grupo propio en el Parlamento vasco? ¿Cómo se sale de este embrollo jurídico creado por una organización ilegal, y por tanto jurídicamente inexistente, que sin embargo muestra tal habilidad para reaparecer con nombres sucesivos, con encarnaciones no fichadas y en principio perfectamente inocentes, y organizando tal embrollo político y choques de tal gravedad entre los dos grandes partidos garantes de la legalidad?l