SIETE DÍAS
Siempre a punto de saltar
DEMASIADA animosidad y encono destila la vida política. Ojalá que la inteligencia del resto de los ciudadanos resulte impermeable al discurso maniqueo que tratan de instalar los profesionales de la política en la sociedad. El debate sobre el estado de la nación ha reflejado lo ya intuido, que un año después de las elecciones generales, unos y otros continúan en campaña. Un enfrentamiento que parece influir no solamente en la gobernabilidad de la nación y que deriva a veces en situaciones ridículas. El viernes, los jugadores del Ademar visitaron la sede central de Caja España, entidad que patrocina al equipo de balonmano que tantos éxitos está dando últimamente a León. Los jugadores seguramente no podían comprender lo que veían, que concejales llegados deprisa y corriendo del pleno del Ayuntamiento de la capital, alguno no esperó siquiera a que concluyera el orden del día, se disputaban aparecer en la foto o acaparaban el reparto de los relojes entregados como regalo de la entidad a lo jugadores. Los hay con complejo de rey mago. Casi al mismo tiempo, un nutrido grupo de cargos del PP provincial hablaban de estrategias en el reservado de un restaurante rinconero de la capital. Lo más llamativo del discurso común, al menos de los que hablaban, era la búsqueda de los métodos de eliminación de los contrarios, de los compañeros de afiliación que no estaban allí. La comida tuvo una larga sobremesa y allí los más osados apuntaron métodos para terminar el conflicto que divide a los populares del Bierzo, laminando a una de las partes. Nada de integración. O apostar por fiarlo todo a las siglas (la gaviota como captadora exclusiva de votos) en lugar de valorar a las personas cuando llegue la hora de elegir a los candidatos. Curiosamente defendía esta tesis una persona que en otro tiempo era determinante en el resultado electoral. León vive de forma muy especial las trifulcas nacionales. Sin duda a ello contribuye en gran medida el hecho de que resulta indisociable la relevancia y las respuestas que pueda obtener Rodríguez Zapatero en el conjunto de España y en la provincia en particular. Esta circunstancia marca incluso los debates en el ámbito regional. En el Pleno de las Cortes de Castilla y León el espíritu de Zapatero sobrevoló de forma permanente el hemiciclo del Castillo de Fuensaldaña. Al menos Juan Vicente Herrera así lo percibió. Dijo el presidente de la Junta que ZP «sobrevuela» Castilla y León, provoca gestos, promete centros virtuales, pero «no se posa». Era la respuesta al portavoz socialista, Ángel Villalba, para quien el presidente Zapatero no sólo es algo real, sino la persona que llevará esta región a la modernidad. Lo más curioso es que todo este rifirrafe venía provocado por una pregunta del socialista Villalba al presidente Herrera sobre la batería de inversiones que había anunciado Zapatero para León en su última visita. Estupefacto debió quedar Herrera ante tal requisitoria. Así que respondió algo lógico: No me hable usted de promesas, sino de realidades, y de momento lo único que hay es una dotación de un millón y medio de euros para crear el Inteco, que tampoco se sabe muy bien en qué consiste. «Obras son amores y no buenas razones», concluyó Herrera tirando del refranero popular. Tanto escepticismo no le pareció bien al representante socialista, quien acabaría su intervención también con una cita, esta más rebuscada y en boca del Quijote, como corresponde a un profesor de literatura: «La ingratitud es la hija de la soberbia, sí, pero es la madre de la derrota». Seguro que no fue por esta advertencia, pero en todo caso dos días más tarde el mismo presidente de la autonomía se comprometió con el alcalde Mario Amilivia a regalar los terrenos que sean necesarios para levantar el tan traído y llevado centro tecnológico. Fue en un encuentro que ambos dirigentes del PP calificaron de fructífero, por el gran número de proyectos comprometidos. Sólo hubo un desliz, y es que desde la Junta se anunció una dotación de Caja España por importe superior a los cuatro millones de euros para las obras de restauración de las vidrieras de la Catedral. La entidad de ahorro desconoce que exista por su parte este compromiso. Y si exisitiera, obviamene, será la propia entidad quien lo anuncie. Realmente la política tiene mucho de virtual. En el mismo Pleno, el portavoz de la UPL, Joaquín Otero, preguntaba sin éxito por la ubicación de Microsofft, cuando ya sabía que se instalará en Boecillo, y tampoco obtenía mayor concreción en respuesta al interés mostrado por el futuro de Antibióticos. Horas más tarde se confirmó que estaban rotas las negociaciones entre Sir Fidia y Suam Farma para que ésta última empresa adquiera la factoría. La frustración llegó al mismo tiempo que un rayo de esperanza, el que representa que una empresa israelí con la colaboración de Ovejero haya entrado ahora en negociaciones. Tal vez sea el último intento para evitar el despido de 170 trabajadores, primera medida de un futuro que pocos prevén halagüeño. El consejero de Economía, Tomás Villanueva, reconoció que el problema de Antibióticos no es económico, sino industrial. No falta dinero. Tal vez lo único que sobra, por lo tanto, sea la sociedad italiana propietaria que mantiene un juego en la negociación que recuerda mucho al de los trileros, en el que es más lo que se oculta que lo que se expone. Cuando esto ocurre resulta evidente que se hace con la voluntad de engañar. Y para que no falta de nada, la semana se despide con Victorino Alonso haciendo apuestas para provocar un conflicto de orden público en la provincia. La maniobra es poner a tres mil obreros en la calle, a los que no pagará el sueldo, con el fin de conseguir que Endesa aumente en un treinta por ciento el precio que paga por el carbón. Las razones que esgrime como justas Victorino Alonso están en el Boletín Oficial del Estado. La normativa sobre el carbón establece que el precio no será inferior a la tarifa internacional. Y resulta, quien lo diría hace un año, que el precio del carbón internacional ya sobrepasa el que pagan las empresas eléctricas por el carbón español. La diferencia en el precio ha provocado que Alonso se niegue a entregar el carbón (ya tiene apiladas dos millones y medio de toneladas a la espera de un hipotético acuerdo) y las centrales térmicas han de recurrir al mineral importado y al que disponen en stokc, cada vez menos. La administración contempla el conflicto desde la barrera, consciente de que el toro terminará saltando. Pero entre tanto, ahí está la apuesta. Los sindicatos intentan no caer en la provocación, no ser ellos los que finalmente resuelvan el conflicto en las barricadas. Pero, tambien como siempre, el obrero es la parte más débil y de momento es el único perjudicado. Los primeros 800 mineros no han cobrado el sueldo el día previsto, el pasado viernes. La cizaña está en el camino.