Diario de León
Publicado por
JULIA NAVARRO
León

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LOS DIRIGENTES políticos de la comunidad valenciana están sabiendo estar a la altura de las circunstancias, y las circunstancias no son otras que haber conseguido pactar una reforma de su Estatuto de Autonomía. De manera que PP y PSOE se pueden apuntar en esta comunidad autónoma un buen tanto. El caso es que socialistas y populares representan al grueso del electorado, son los dos grandes partidos de nuestro país, y es impensable que sin el consenso de ambos se puedan hacer reformas estructurales o que afecten a la esencia de la convivencia entre los ciudadanos. Por eso lo sucedido en el País Valenciano es un buen ejemplo de lo que se debe de hacer. El presidente Rodríguez Zapatero ha iniciado el camino de la reforma de la Constitución y de los Estatutos sin haber hecho previamente un trabajo elemental que es haber tratado de consensuar con el PP los límites y el alcance de esas reformas. En realidad, el presidente ha adoptado una táctica más que discutible al respecto: en vez de proponer él, en vez de definir cuál es el proyecto del Gobierno y marcar los límites, ha dejado que sean los demás los que empiecen a hacer propuestas que, en muchas ocasiones, por ejemplo ahí está el caso catalán, se salen del marco constitucional. La realidad de la sociedad española es la que es, y por tanto, los dos grandes partidos están condenados a intentar entenderse en estas cuestiones que nos afectan a todos. Lo que ya no sé es si los actuales dirigentes de ambos partidos, del PSOE y del PP, están a la altura del empeño. Durante los años de la Transición fue posible el consenso porque había una clase política realmente de primera, y en la actualidad, siento decirlo, nuestros políticos no tienen esa consistencia política e intelectual que tuvieron sus antecesores. Y ojo, eso no significa que cualquier tiempo pasado fue mejor, significa simplemente que en estos momentos en el primer frente de batalla de la política a lo mejor hay dirigentes a los que les falta consistencia o cualidades adecuadas para afrontar los problemas del presente. En todo caso, me parece a mí que hay que felicitar a los políticos del País Valenciano por el consenso logrado para reformar su Estatuto. Así es como se hacen las cosas, pensando en el bien común, en intentar la convivencia pacífica de los ciudadanos. ¿Serán capaces de aprender esta lección en Cataluña? ¡Ojalá el «efecto valenciano» sea contagioso!.

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