Diario de León
Francisco Muro de Íscar
León

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MIÉRCOLES 3 de agosto. Carretera A-1, Madrid-Irún, aproximadamente las dos de la tarde. Ha pasado ya la operación salida y hay que esperar que, ese día y a esa hora, el tráfico discurra fluido. Así es. No hay conductores que circulan sólo por el carril de la izquierda, como si las carreteras sólo tuvieran uno y para ellos, independientemente de la velocidad a la que vayan. Tampoco hay conductores que para adelantar inician la maniobra un kilómetro antes y la terminan otro después, entorpeciendo la marcha de todos. Algunos, incluso, han olvidado que hay que dar el intermitente antes de iniciar la maniobra, pero que, incluso haciendo eso, antes hay que observar por el espejo retrovisor si viene algún otro coche y, si viene, hay que dejarle paso franco y esperar un poco. Ni siquiera hay hoy conductores de esos que, ante la situación anterior, deciden adelantar por la derecha y pasar al carril de la izquierda sin apenas espacio. (Nada de eso figura nunca en las campañas de Tráfico). No, hoy es un día tranquilo. De pronto, los conductores llegan al kilómetro 60, más o menos, y, sin ningún aviso, se encuentran la carretera bloqueada, una larga fila de coches y camiones parados, que, poco a poco, avanzan metro a metro. No estoy seguro, pero es posible que hayan puesto, como es habitual, esos anuncios en los paneles informativos de que «el año pasado, tantos muertos», o ese otro de «control de velocidad por radar», «mantenga la distancia de seguridad», etcétera. De lo que sí estoy seguro es de que antes del kilómetro 60 no había ningún aviso de problemasen la carretera, por lo que todos los conductores atrapados en el atasco pensamos en lo peor: un grave accidente. Nada de eso. Resulta que Fomento está procediendo al asfaltado de la A-1 y que lo hace en pleno mes de agosto, casi coincidiendo con la operación salida. Y no lo hace de noche, sino a pleno día. Desde el kilómetro 60 hasta prácticamente el 100, ese día en la A-1 había obras y retenciones. Después del kilómetro 70 sí había un aviso de obras, en el ochenta y tantos. Pero es igual. Asfaltar una carretera como la de Madrid-Irún (que, por cierto, lo necesita como el comer) en plena operación vacaciones, con la llegada y salida de millones de turistas, es como limpiar las playas a las doce de la mañana. Tráfico propone y Fomento dispone. Salvo que sea una nueva campaña para evitar que corramos. Que todo podría ser. Por cierto, al atasco se sumó lentitud en la comida por falta de personal y un pequeño accidente familiar al llegar a destino. Me crucé con Moratinos en una parada del camino. ¿Sería ésa la razón de todos los problemas? No, hombre, sólo faltaría...

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