TRIBUNA
La reforma del Estatuto
EN LOS próximos meses nos veremos inmersos en el debate sobre la reforma del Estatuto de la comunidad autónoma de Castilla y León, aunque preferiríamos que este debate tuviera como fondo la promulgación de sendos estatutos de autonomía para León y para Castilla la Vieja, lo cual implicaría el cumplimiento estricto de lo establecido en el artículo 2 de la Constitución Española para estas dos regiones históricas. El PP, siguiendo las directrices de Valladolid, parece obcecado en profundizar en la «unidad en lo universal» de lo castellanoleonés, unidad que ahora pretenden histórica, y hacerse con el control hidrográfico de la Cuenca del Duero. De hecho, nuestro Esla, el río que dio nombre a nuestros bravos antepasados ástures, es un recurso natural muy apetecible pues supone el 40% del caudal del río Duero y una de las razones por las que León fue obligada a incluirse en esta comunidad autónoma en un proceso muy irregular. Aún así es evidente que en el seno del PP leonés, aunque subyugado por la política nacionalista castellana centralizada en Valladolid, subyace un esperanzador leonesismo (que no es otra cosa que amor por las cosas características y típicas de la región leonesa) que se percibe en las declaraciones de Francisco Saurina, que emplaza a las autoridades autonómicas que «Tengan en cuenta que Castilla y que León son dos cosas distintas, aunque con muchas cosas en común». Lo mismo dijo el Procurador del Común, Manuel García Álvarez. Por otra parte, el PSOE de León comienza a hablar con naturalidad del «pueblo leonés», afirmando que es un pueblo histórico español «con muchos siglos a sus espaldas», y que tal y como establece la Constitución Española y de acuerdo al rigor histórico, debe ser reconocido junto con su patrimonio cultural, en el próximo texto del estatuto de autonomía de Castilla y León. Han conseguido, sin duda después de vencer muchas reticencias y dificultades, que esta propuesta sea asumida por todo el PSOE autonómico liderado por su secretario general Ángel Villalba. El actual texto de estatuto está plagado de falsedades e incorrecciones que tratan de justificar torpemente la unidad e identidad histórica de los reinos de Castilla y León que, según el actual texto estatutario, la comunidad autónoma de Castilla y León está recuperando. Este texto establece asimismo que todas las actuaciones del Gobierno Autonómico deberán ir orientadas al fomento de esa identidad. Es en este contexto cuando surge la Fundación Villalar que con su millón de euros anuales tergiversa la historia de España y sostiene que los leoneses llevamos siglos siendo y sintiéndonos castellanos, o cuando encontramos en prensa afirmaciones de académicos subvencionados que afirman que León y Castilla nunca han sido dos regiones distintas. El texto propuesto por el PSOE, al menos, se basa en el rigor histórico. Afirma que «La Comunidad de Castilla y León nace de la moderna unión, en el 1983, de territorios históricos de los reinos que componían las coronas de León y Castilla. Así estos han tenido, a lo largo de la historia de nuestro país, un papel fundamental en su desarrollo económico, social y político. La moderna unión de esos territorios en la Comunidad Autónoma de Castilla y León confiera a ésta su propio carácter histórico.» Consideran además que el leonés forma parte del patrimonio de la comunidad a proteger, algo que ya lleva años reclamando la Unesco que la considera lengua en peligro de desaparición. Nuestra asociación, Plataforma Pro Identidad Leonesa, valora de forma positiva iniciativas como ésta, que den pie a la normalización de la defensa de lo leonés en todos los partidos políticos frente a su ocultación o menosprecio actual. Sin embargo también la consideramos muy insuficiente, pues no se atreve a decir que la comunidad autónoma está integrada por dos regiones históricas: León y Castilla la Vieja, texto que debería estar recogido en algún artículo del estatuto de autonomía y no sólo en el preámbulo, porque no se da el paso a la creación de dos entidades administrativas, una leonesa y otra castellana, porque no se crean dos capitales,... Extraña también la consideración del leonés como dialecto y del castellano como lengua. El leonés, variedad en León del asturleonés, es un dialecto romance al igual que el castellano, e incluso más antiguo. Con todo ello, entendemos que es un pequeño paso adelante, un avance positivo en la situación jurídica de la región leonesa, una apuesta por la normalización del amor y defensa de lo leonés en la clase política leonesa, y una cortapisa al afán castellanizador, tergiversador y depredador al que nos tiene acostumbrado el actual Gobierno de Valladolid. Confiamos y deseamos que esta apuesta del PSOE sea sincera y seria, que finalmente sea acogida con entusiasmo por el PP y que sea el primer paso de una larga caminata que proporcione futuro a este antiguo y noble Pueblo Leonés. Finalmente y en cuanto a UPL, sabemos que rechazan esa reforma y ese estatuto, aunque entendemos que podrían desarrollar otras alternativas. Sería interesante que estudiaran fórmulas para plantear un posible recurso de inconstitucionalidad, en caso de que detectarán incumplimientos del estatuto con lo establecido en la Constitución Española.