LA VELETA
Optimismo del fiscal
SE ABRIÓ AYER solemnemente el año judicial, como es costumbre, y algo nuevo se percibió en la memoria/balance del fiscal general del Estado: un mensaje de esperanza sobre el próximo final del terrorismo etarra. Tal vez Conde-Pumpido se mostró demasiado optimista en su apreciación de los datos estadísticos, pero de contrapeso sirvieron unas declaraciones del ministro de Interior, en las que Alonso se atuvo en todo momento a la realidad de los hechos. Y los hechos demuestran que ETA «sigue viva, activa y operativa», según el ministro. Pero también la estadística refleja trozos de realidad, y la ausencia de atentados mortales de ETA durante los últimos diecisiete meses le ha permitido al fiscal general vivir en actitud esperanzada. Tenemos así, por un lado, la esperanza del fiscal y, por otro, la obligada alerta del ministro. Ambas posturas no sólo son compatibles sino que hasta parecen complementarias. Supondría una ceguera social que la ciudadanía no valorase o, mejor dicho, constatase el tiempo que lleva sin cometer asesinatos una banda de biografía extremadamente cruel. Pero interpretar un período de inactividad asesina como un preludio de paz sería algo parecido a una alucinación colectiva. Mientras ETA no abandone las armas, reiteró ayer Alonso, ningún diálogo con la banda será posible. Hay rumores, murmullos, confidencias nada fiables y, por supuesto, desmentidos sobre contactos serios del Gobierno con ETA. Bien es verdad que los desmentidos se emiten con minuciosa prudencia y en referencia constante a lo que, sobre diálogo con ETA, ha aprobado el Congreso. Pero son desmentidos, pueden o no creerse, pero no parece sensato no creerlos para utilizar como arma contra el Gobierno. Ayer reaccionó Rajoy sobre la marcha contra la esperanza del fiscal general y, basándose en los rumores sobre movimientos de cara a una tregua de ETA, dijo que «da la sensación de que el Gobierno está implorando una tregua a la organización terrorista, que no me parece, y no lo es, el mejor procedimiento para ser eficaces en la lucha contra el terrorismo». Nadie puede negar que una posible tregua de ETA no va a producirse contra los intereses de la banda, pero sólo algún alucinado aberzale soñaría actualmente con que la banda podría conseguir sus objetivos políticos. Manejaron ayer los medios tres actitudes diferenciadas en torno a ETA: la esperanzada u optimista del fiscal general; la realista y alerta del ministro de Interior, y la del líder de la oposición, en permanente estado de vigilia, discrepando del realismo del ministro Alonso, por incredulidad, y de la esperanza del fiscal, por principio.