SIETE DÍAS
No todo es un atasco
EL EPICENTRO está en la calle Génova de Madrid. En Valladolid se dejan sentir temblores de un terremoto político que mentes interesadas se encargan de interpretar en pasillos y «confidenciales» a través de internet. El detonante último ha sido la trifulca interna generada en el PP por el anuncio, primero de Acebes y después liderado por Rajoy, de presentar recurso de insconstitucionalidad contra la Ley de matrimonio de homosexuales. Hasta Esperanza Aguirre ha calificado la decisión de error político. Entiende la presidenta de la Comunidad de Madrid que la decisión no dará votos al PP, con independencia de que su postura también pueda ser contraria a la ley. El PP se ha metido en un buen lío. Si el Constitucional le da la razón, ¿qué pasa con los matrimonios ya formalizados en los Ayuntamientos? Si, por el contrario, las pretensiones legislativas del PP se ven defraudadas, tendrá que pagar la factura del fracaso. Mal asunto desde el punto de vista electoral en ambos casos. Pero ya dice Rajoy, y esto le honra, que hay que anteponer las convicciones, su personal interpretación de la legalidad en este caso, a la búsqueda amoral de los votos. El asunto ha servido para que desde un boletín digital se haya lanzado de nuevo la especie de que en Génova se busca un lugar de retiro para Angel Acebes. Y una vez más, y van muchas, el lugar de destino es la Presidencia de la Junta de Castilla y León. Haciéndose eco del rumor, una periodista requirió a Herrera una respuesta sobre el asunto. Preguntó si confiaba en ser él quien inaugure el nuevo hospital de Burgos después de las próximas elecciones, o si será Angel Acebes. Herrera replicó a la periodista si tan poca confianza tenía en el candidato socialista Angel Villalba, al que implícitamente descartaba con su pregunta. No se amilanó la periodista. Contraatacó con perspicacia y mala intención al preguntar si prefería como sucesor a Villalba en lugar de a Acebes. Herrera ya no se atrevió contestar con retranca y retruécanos, que las grabadoras de los periodistas a veces parece cargarlas el diablo. Se limitó a decir: prefiero a Acebes. No ha lugar, tal vez Al margen de la esgrima dialéctica, nadie es capaz de asegurar si el asunto va en serio o no. Uno tiene la sospecha de que a Angel Villalba le encantaría que el rumor responda a la realidad. Pocas veces han dado resultado los candidatos cuneros, esos que se envían desde la capital para ningunear a los que se han partido el cobre en la tierra chica, y menos si llegan como despojo de perdedores. Herrera es el mejor candidato que tiene en estos momentos el PP en Castilla y León, sin duda el único capaz de repetir con mayoría absoluta. La bronca del azúcar El consejero de Agricultura regresó de Bruselas muy enfadado. Había acudido a la capital comunitaria en compañía de la ministra del ramo (de la raíz en este caso) a luchar en contra de los recortes anunciados. Un asunto grave que afecta en Castilla y León, si la UE no rectifica, a diez mil empleos. José Valín explicó en Valladolid que todo había sido una burla, que el Gobierno le había llevado allí de comparsa, como convidado de piedra. El debate posterior se ha perdido en los vericuetos de las formalidades. Es una forma de despistar. Resulta difícil creer que José Valín, hombre inteligente, pragmático y nada proclive a las alharacas, de pronto perdiera los nervios y pudiera haberse sentido ofendido por un asunto de protocolo. Más bien cabe suponer que huyó para no acabar participando en el crematorio de los cultivadores de la remolacha. Esto comienza a oler a chamusquina. La reunión del PP ayer en Valladolid con Rajoy a la cabeza, y la respuesta de Blanco en León no permiten aventurar un mayor entendimiento. Carbón, buenas vibraciones El Gobierno sigue alimentando la incertidumbre. Los sindicatos reclaman un nuevo plan del carbón y los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, también se han puesto de acuerdo en esta exigencia. Juan Vicente Herrera y Angel Villalba acordaron en su primer encuentro oficial unir los esfuerzos para que la producción de carbón no se reduzca y para que la dotación destinada a la industrialización de las zonas mineras, también se mantenga. En este caso, la existencia del pacto (todo lo contrario que en la remolacha) mueve al optimismo. No parece lógico que Angel Villalba se embarcara con el PP en un compromiso de exigencia a Zapatero, (quien ha asumido personalmente el reto) si no tuviera la certeza absoluta de que la respuesta será satisfactoria. Algo sabe Villalba que todavía no es público. El día del atasco Estas cosas suelen ocurrir cuando no existe suficiente convicción. Tocaba en el calendario celebrar El Día sin Coches en las ciudades y, casi sin previo aviso, se cortan las «arterias» principales de la capital leonesa. «Menos calles, menos coches», debió deducir alguien. Craso error. Resultaba curioso ver totalmente vacías de coches las calles de Ordoño y la Avenida de San Marcos, mientras los mismos vehículos de siempre se concentraban en las zonas más periféricas. Los autobuses quedaban atrapados en el mismo caos, paradógicamente la alternativa a la proliferación de vehículos particulares, y los conductores mantenían criterios erráticos, de forma que unos pasajeros pagaban billete y otros no. El mismo despiste existía entre los policías, que no sabían qué hacer: o ser estrictos y contribuir a aumentar el desastre, o aliviar la situación mirando para otro lado, mientras los coches de los más osados saltaban isletas o se camuflaban por los laterales de las vallas de prohibición para adentrarse en calles con una imagen desconocida. Una ciudad sin coches requiere de una campaña previa de información, de compromiso posterior de los ciudadanos y ha de concluir con la demostración de que es posible llegar antes y de forma más barata utilizando el trasporte público. De lo contrario, lo mejor será olvidarnos de este ensayo del despropósito. Amoedo, un acierto Javier Amoedo, fiscal durante 33 años, casi los dos últimos como jefe de la Fiscalía de la Audiencia Provincial, se dispone a afrontar un nuevo reto en su carrera profesional. El PP y el PSOE han pactado su nombramiento como Procurador del Común de Castilla y León. Sustituye a Manuel García Alvarez, quien ha cubierto el período máximo de diez años que prevé la ley en el ejercicio de esta responsabilidad. García Alvarez deja el listón muy alto. Ha logrado sustraerse de la tentación y las presiones políticas para ejercer su cometido con independencia. A él le corresponde haber consolidado una institución nacida para defender a los ciudadanos, fundamentalmente, de los errores, negligencias y abusos de la Administración. No es tarea fácil y requiere de hondas convicciones democráticas, temple en el manejo de los asuntos, profundo conocimiento legislativo y talante de diálogo. El ejercicio de estas virtudes por parte de García Alvarez ha propiciado que una institución relativamente joven haya alcanzado ya el grado de respeto y de confianza que justifica y avala su existencia. Corresponde continuar esta tarea a Javier Amoedo, un hombre que llega también al cargo avalado por el rigor profesional y por su independencia. Alguien que le conoce bien, Alberto Alvarez, presidente de la Sección 2ª de la Audiencia, ha dicho de él: «Es un hombre cumplidor del deber, escrupulosamente honesto e independiente». No es casualidad, pues, que todos los partidos políticos - también la UPL, que se ha sumado al acuerdo-, hayan coincidido en la designación.