AL TRASLUZ
Silencio injusto
RESULTA SORPRENDENTE que en los actos de homenaje al presidente Lázaro Cárdenas no se haya ensalzado la figura de Gordón Ordás. Cuando estalla la guerra civil, el político leonés era embajador en México y trabajó en tareas esenciales para la defensa de la República: el envío de armas, el plan de acogida a los niños republicanos y la documentación y búsqueda de trabajo a los exiliados. La esposa del general mexicano y la de Gordón -Amalia Solozarno y Consuelo Carmona- participaron muy activamente en el recibimiento de estos pequeños, desde la llegada del barco a Veracruz hasta la instalación final en Morelia. No se trata de hacer patria chica ni grande, sino de contribuir a la difusión de la verdad, y entre ellas ha de figurar el justo reconocimiento a la labor desempeñada por nuestro gran veterinario y político, quien escribió esta hermosa frase que muchos sentirán como suya propia: «Nosotros no hacemos la guerra, nos la hacen». León ha estado en la vanguardia de la recuperación de la memoria histórica, tenemos, pues, autoridad moral para la queja. He hablado con la familia Gordón y me han comunicado su tristeza por este silencio. Obviamente, no hay afán de protagonismo alguno en su decepción, sino triste sorpresa. Don Félix, uno de los políticos españoles más íntegros e inteligentes del siglo XX, facilitó desde su cargo, pero sobre todo desde su gran humanidad, la trascendente ayuda de México a la España republicana, en aquellos tiempos trágicos. Sin la labor de este matrimonio todo hubiese sido distinto y peor para los vencidos.