Diario de León
Publicado por
JOSÉ A. BALBOA DE PAZ
León

Creado:

Actualizado:

ESCRIBO frente al palo mariano que tengo en el jardín, cuyas hojas, en estos días rojas, comienzan a marchitarse con las lluvias de finales de octubre y que, ajadas, caerán al suelo con las primeras heladas de noviembre. Es como una metáfora del presidente del gobierno que, hace unos días, se declaraba a la revista Marie Claire , con bobalicona voluptuosidad, un rojo; pero al que este otoño las lluvias y torrenteras de la política, las heladas y la escarcha de la vida social amenazan con ponerlo mustio y deslucido. Más que lluvia parece una tempestad huracanada la que ha provocado su fatua promesa de apoyar la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña tal como fuera aprobada por el parlamento catalán. Lo que aquél aprobó es un engendro que pone en solfa la soberanía nacional, base de todo el entramado político de estado, y que, por tanto, es una reforma encubierta de la Constitución aunque no se tramite como tal. El proyecto de reforma divide España y abre la puerta a la independencia de Cataluña; propone una política fiscal y un concierto económico insolidario con las regiones más pobres; exige, con talante totalitario, el uso obligatorio del catalán; propugna un modelo educativo exclusivamente público y una seguridad social propia, entre otras barbaridades. Tal cúmulo de despropósitos inquieta a algunos socialistas, pero sobre todo a millones de españoles que ven como se está abriendo una brecha que va a ser difícil cerrar, y cuyas consecuencias se detectan en la guerra comercial -boicot a los productos catalanes- y en las proclamas cada vez más viscerales de unos y otros. Tifón de efectos explosivos es lo que está ocurriendo con la emigración. España ha recibido en 2004 un tercio de todos los emigrantes que llegaron a la Unión Europea, aumentando su población en 610.000 extranjeros, seis veces más que Francia. España tiene en estos momentos más de cuatro millones de extranjeros, lo que supone porcentualmente la cifra más alta de toda Europa a excepción de Alemania, pero con la diferencia de que aquí esto ha ocurrido en un periodo de tiempo muy breve. Lo cosa no ha finalizado y cuando conozcamos las cifras de 2005 serán aún más preocupantes. Lo ocurrido sobre las vallas de Melilla y Ceuta, las pateras que llevan a Canarias o a las costas andaluzas a miles de subsaharianos, los autobuses que atraviesan Europa para recalar en España con gentes de países del este son noticias de todos los días, que crean problemas en los hospitales, las escuelas, la seguridad ciudadana. En los presupuestos que se discuten estos días se arbitran nuevas partidas para atajarlos, aunque sin éxito. Por si no fueran bastante estos dos problemas, además del siempre presente terrorismo de ETA, ahora le ha tocado el turno a las reivindicaciones de todos los sectores sociales afectadas por algunas de las medidas del gobierno, cuyas protestas y algaradas dan una imagen de auténtico descontrol del país. Primero fueron los mineros los que se dedicaron a cortar carreteras en León y Asturias por desacuerdo con el Plan del Carbón; luego les tocó el turno a los camioneros exigiendo apoyos por el precio excesivo del gasóleo; la pasada semana les secundaron los pescadores que bloquearon puertos y lonjas, paralizado el tráfico de pasajeros y mercancías. Como no podía ser menos, esta semana cortan las carreteras los agricultores igualmente descontentos por los elevados precios de los carburantes. El gobierno, cada día más débil e inoperante, va cediendo a las presiones, modificando sobre la marcha los presupuestos con un mayor endeudamiento que luego ya pagaremos todos. Ahora sólo quedan las manifestaciones que se anuncian para este mes de noviembre por las organizaciones de enseñanza en contra de la LOE, pues son muchos, y no sólo los católicos, los que se sienten agraviados por los cambios que ha introducido el gobierno socialista. A José Luis Rodríguez le está saliendo caro su rojerío, pero dudo mucho que aprenda y cambie.

tracking