AL TRASLUZ
Viscerales
DURÁN I LLEIDA en su intervención en el Parlamento arremetió contra la Cope -sin citarla-: «La Conferencia Episcopal no debe permitir ni un día más que desde sus medios de comunicación se siga sembrando odio», dijo. No era el foro para ello. El principal sembrador es, claro, Jiménez Losantos. Vale, pero hay más. Me pregunto qué habrán pensado los obispos al leer el artículo que éste le ha dedicado al difunto Haro Taglen; un escrito anticristiano en su fondo y en sus formas, ausente de la más mínima piedad y respeto a un muerto, entre cuyos admiradores nunca me he contado. Sin embargo, la libertad de expresión es un pilar principal del sistema democrático, que no debe ser confundido con un todo vale, y del mismo modo que me produce rechazo la agresividad verbal del periodista también me preocupa la aparición de un posible maccartismo contra la Cope. Son necesarias voces que debatan con moderación y rigor, desde distinta ópticas, sin duelos ni hinchados Apocalipsis, pero -ojo- también sin descafeinar los problemas. Y deben ser los políticos los primeros en dar ejemplo. Sigue pareciéndome lamentable que gire ya casi todo sobre las reivindicaciones nacionalistas, quizá porque nunca había imaginado que ser sólo español fuese tal nimiedad para algunos, será que he hecho poco turismo de interior. Menos mal que tenemos a un Príncipe feliz, pues ni aunque nos jurase por cada rama de su solemne árbol genealógico que se siente desdichado podríamos creerle. Al menos podemos esperar que él no se sacará de la manga una reivindicación nacionalista.