AQUÍ Y AHORA
Fumar barato
AL TIEMPO que el Gobierno recrudece la campaña contra el consumo de tabaco, hasta el punto de que a partir de enero no se podrá fumar ni en el retrete, el mismo Gobierno autoriza la comercialización de un sin número de nuevas marcas que, por su precio barato, contribuirán a enganchar al tabaco a los jóvenes, que andan siempre, como se sabe, a la cuarta pregunta. Las nuevas cajetillas valen en el estanco aproximadamente lo mismo que costarían las tradicionales de tabaco rubio americano si no se les aplicara el descomunal impuesto de Hacienda, esto es, poco más de un euro, lo que, si tenemos en cuenta que la materia prima es más o menos la misma, induce a pensar que el bajo coste de las nuevas cajetillas pudiera deberse a la voluntaria renuncia parcial del Gobierno de ingresos al Erario. Partiendo de la base de que el tabaco mata, el Gobierno ha debido considerar natural cobrar más por el vicio mientras pueda a los adultos que, por llevar más tiempo fumando, están más próximos a palmarla; en tanto que a los jóvenes, a quienes en teoría el tabaco tardará bastante más en quitarles la vida, se les puede ofrecer un precio más asequible no sólo para que no decaiga, sino para que se acreciente su toxicomanía. Los ministerios de Sanidad y de Hacienda, machihembrados, colegas, unidos, salen ambos beneficiados de la jugada mientras hacen la cusca a dos bandas, a los jóvenes, a los viejos, a los que fuman, a los que todavía no fuman, a los que les cuesta dejarlo y a los que no quieren dejarlo porque les gusta fumar y les da lo mismo morirse de eso o del humo de los coches y de la industria.